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Publicado el 15/04/2018 por Jon Rodríguez

TALCO + EBRI KNIGHT - JIMMY JAZZ, VITORIA/GASTEIZ - 14/04/2018

Felicità punk

He de decir que tenía cierto recelo con los italianos TALCO. Acostumbrado a ver de manera continua carteles anunciando mil y una giras de la banda, hasta este abril no había tenido la oportunidad de enfrentarme a un directo. Los antecedentes eran inmejorables, venían de reventar tanto Madrid como Barcelona con la presentación de “And the winner isn’t“, y hemos de decir que cuando le ha tocado el turno a la Jimmy Jazz, el resultado ha sido idéntico. Y la verdad, no nos extraña, ya que tal exhibición de energía y actitud difícilmente puede quedarse sin la respuesta adecuada. Les acompañarían en este viaje los catalanes EBRI KNIGHT. A priori pueden no sonarte, pero con su nuevo disco, “Guerrilla!“, y la oportunidad de girar por todo el mapa, unido a la fórmula del ese folk punk tan particular de seguro se han ganado una cantidad muy considerable de seguidores.

Como digo, abrirían esta noche EBRI KNIGHT, registrando una de las mejores entradas que haya podido ver, para nada tímida de afluencia, salvo en los primeros compases del concierto, dónde tuvieron que pasar media docena de temas para que se perdiera la vergüenza de rellenar, una vez más, esa distancia insalvable del foso. Lo cierto es que, la mayor parte del público representaba a un gran número de nuevas generaciones, en las que se pudo comprobar esa energía tan especial, ya que se pudo ver una serie de situaciones que cada vez se hacen más extrañas, no pararon de moverse ni un segundo. Esa mezcla de envidia y nostalgia hizo que entrásemos en calor rápidamente, con lo que el asunto fue más que fluido. La temática antifascista que el grupo registra en sus letras, amplificada por instrumentos de cuerda y viento, unido a la arrolladora energía que desplegaba la banda sobre el escenario haría más fácil la inmersión.

Ebri Knight - Sala Jimmy Jazz

Aquello se desbordaba, bastaba echar una mirada hacia atrás y ver las formas redondas de las cabezas dando botes y girando constantemente, y digo formas porque era lo que permitía vislumbrar la exagerada cantidad de “niebla” que iban lanzando desde el escenario, cosas del directo como se suele decir. Este punto, lejos de ser negativa, hay que reseñarla, ya que tanto en estos efectos, como en el equipo de luces y sonido que usó la banda fue alto técnicamente hablando.

  Ebri Knight - Sala Jimmy Jazz

El contraste de ver a un nutrido grupo de chicas, en su mayoría, al frente al estilo folk, en comparación con las filas traseras que no dejaba de dar botes dejaba una estampa, cuanto menos, graciosísima. Y esto se mantuvo a todo lo largo del setlist de la banda. Dentro del despliegue de su marcado discurso político, se pudo disfrutar, por descontado, de su tema acompañado de los versos de Miguel Hernández a modo de apertura, “Vientos del pueblo“, aunque se hizo especialmente interesante la manera de enlazar “Campesino” y “Pastora“. Muy especial la manera de interpretar “Johnny Fiddle“, en lo que fue, para un servidor, uno de los momentos álgidos de la noche, aunque el grueso se lo llevara “Guerrilla!“, por supuesto. “Carnaval“, “La nit encesa” o “Cridarem” tienen buena culpa. Despedida de corazón por parte de los catalanes, que seguirían sobre el escenario agradeciendo la noche que se les había brindado.

Ebri Knight - Sala Jimmy Jazz

Llegaría tras el ¿descanso? el turno de del despliegue de TALCO, en el que se vivió un momento de confusión o extrañeza, ya que se les vio aparecer sobre el escenario, en el momento de la prueba, ataviados con disfraces de dinosaurios a modo pijama, de colores chillones. Se podía empezar  a pensar que el cachondeo ya estaba servido, aunque creo que tuvieron un momento de lucidez y se lo pensaron mejor, ya que al final aparecieron sin ellos. Y es que el calor en la Jimmy venía aumentando por momentos, en el piso de abajo difícil lo tenías para moverte.  

Talco - Sala Jimmy Jazz

Como venía comentando, la energía desplegada por los italianos, con ese estilo tan particular que exhiben, autodenominado punkchanga, unido a la velocidad, hizo que la banda hiciera un pequeño descanso a mitad de actuación. Y es que aquello empezó a velocidad de vértigo. Cercanos a la cultura del fútbol, hubo una pequeña presentación de St. Pauli, equipo que necesita poca presentación debido a la filosofía que practican, y en la que Dema nos explicaba que habían estado rodando un vídeo con ellos.

Talco - Sala Jimmy Jazz

Dentro de lo que pudiera parecer, la “voz cantante” se lo curraban los vientos, saxofón y trompeta lo daban todo, giros, saltos y expresiones, mientras al vocalista parecía que le costaba un poco encontrar el punto. Más tarde se le veía una sonrisilla cuando uno de los asistentes quiso, y consiguió, hacer su particular mosh, y es que este hombre en cuestión, se le veía que pesaba algo más de lo normal. Mientras, habría sonado ya, “Tarantella dell’ultimo bandito“, “Bomaye“, o “La parábola dei batagghi“.  

Talco - Sala Jimmy Jazz

Hubo otro par de momentos más destacables en la noche, el primero es la pequeña “bronca” que se ganaron los espectadores que se hallaban en el piso superior, los que, por lo que fuera, parecía que no acababan de encontrar el momento para moverse un poco. Desde abajo las cosas se veían con otra perspectiva. En el aspecto musical, épica la eterna cover de “Bella ciao“, digna de haber hundido el suelo de la Jimmy. De hecho, la banda logró, entre otras, que absolutamente todo el mundo se agachara y despegara, incluso de haber logrado un wall of death en mitad de un pogo constante y frenético, con peña saliendo de el para coger aliento, colocarse la zapatilla par, posteriormente, otra vez entrar al lio. “A la patchanka“, “Danza dell’ autunno rosa“, “Matemàtica idea” o “El sombra” se iban sucediendo mientras tanto.

Talco - Sala Jimmy Jazz

Pequeño descanso para tomar algo de aliento y encarar hacia el final, sin que el ambiente bajase en ningún momento. “Domingo road“, “Punta raisi“, el pequeño medley que se montaron con “Combat circus” o “La torre” se fueron sucediendo para, terminar a lo grande. A los gritos de ¡beste bat!, y haciéndome propio el término punkchanga, se despidieron al ritmo de “The trooper” de los imperecederos Iron Maiden. El cachondeo acababa de servirse tras la chillona voz de Dema. De nuevo eterna despedida, con reparto de púas, baquetas, botellines y lo que hiciese falta, el grupo se puede decir que lo había dado todo. Mientras, de fondo, seguiría sonando de “The trooper“.  

GALERIA DE IMAGENES

Talco @Sala Jimmy Jazz, Vitoria-Gasteiz, 14-04-18

Ebri Knight @ Sala Jimmy Jazz, Vitoria-Gasteiz, 14-04-18

 

Text y fotos: Jon Rodríguez