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Publicado el 24/02/2005 por metalcry en Albums, Discos

RUNNING WILD - ROGUES EN VOGUE

Poco (o nada) podía imaginarse Rolf Kasparek que el proyecto que empezó en 1976 junto a compañeros de colegio (cuando aún se llamaban Granite Heart y eran una banda mas de Hamburgo), llegaría a alcanzar la cifra de 13 álbumes de estudio en el mercado, que se dice pronto.

Poca gente hay en el mundo del heavy metal que no hable excelencias de esta banda alemana, que ha sobrevivido codo con codo con bandas próximas (tanto geográficamente como musicalmente hablando) del calibre de Helloween o Gamma Ray, aunque no haya sabido venderse al exterior tanto como estas dos. Es por eso que Running Wild, llevando una carrera tan importante, aún sigan siendo unos desconocidos en muchos puntos del planeta.

Con el paso de los años, ha quedado mas que claro que decir Running Wild es decir Rolf Kasparek, alma mater y único superviviente de los chicos que empezaron la aventura hace ya casi 30 años. Una prueba incontestable de que Running Wild es Rock ‘n’ Rolf la tenemos en la multitud de cambios que ha sufrido la banda desde su fundación, por la que han pasado casi 20 músicos distintos (con nombres ilustres como Jörg Michael (Stratovarius), Stefan Schwarzmann (hasta hace pocos días batería de Helloween), Chris Efthimiadis (ex Rage), Jens Becker (Grave Digger) o el conocido Preacher, que abandonó la banda para ser sacerdote en Colonia), pero que siempre ha sido fiel a un patrón musical, que creó escuela marcando un camino que muchas bandas actuales de power metal aún siguen.

Pues éste “Rogues En Vogue” va un poco mas allá en ese sentido, y es mas Rolf Kasparek que nunca. Ni que decir tiene que todos los temas son obra suya (tanto letras como música), pero es que, salvo la batería (que al fin no es Angelo Sasso, el nombre oculto tras la máquina de ritmos utilizada para grabar “Victory” y “The Brotherhood”) y algunas partes de bajo (concretamente en los temas 2, 4, 6 y 9, que son obra de Peter Pichl), el resto ha sido grabado por Rolf, en su nuevo estudio. Y precisamente en esto radica uno de los principales cambios: la producción resulta bastante extraña, diferente en cada tema. La voz de Rolf suena de manera distinta a la habitual, combinando efectos diferentes en cada tema; algunas guitarras suenan demasiado sucias (o demasiado tratadas digitalmente, lo que les da un aire de prefabricadas); el bajo algunas veces se oye mucho, y otras demasiado poco… y lo mas destacado es el protagonismo que se le ha otorgado a la batería. Vale que por primera vez en 7 años (desde que se fue Jörg Michael a Stratovarius, tras grabar “The Rivalry”) tienen un batería de nivel como Matthias Liebetruth, que le otorga a los temas mucha mas variedad instrumental, pero de ahí a subirle el volumen de manera exagerada (y cuando digo exagerada es que en ciertas partes sólo oiremos la voz de Rolf y la batería, con un lejano sonido de guitarra en las profundidades), pues va un trozo. Sin embargo, después de varias escuchas el oído se acostumbra, aunque es un punto que desluce un poco el producto final.

Pero ahí se acaban los peros, porque “ReV” es una auténtica joya. Sin ningún género de dudas de los mejores trabajos de Running Wild, a la altura de clásicos como “Port Royal”, “Pile Of Skulls” o “Black Hand Inn” y sin tener nada que envidiarle además. Posiblemente estemos también ante uno de los mejores álbumes que haya compuesto Rolf Kasparek en su dilatada carrera, algo que también es digno de elogio, tras 13 álbumes en su repertorio.

Se trata de un álbum completo, de fácil escucha (salvo por lo ya comentado de la producción) y con los ingredientes clásicos: partes instrumentales brillantes, melodías que se meten en la cabeza, estribillos pegadizos y auténticos himnos con los que es imposible no tener la tentación de agitar las cervicales. También hay que tener en cuenta que es un álbum menos power y más heavy, comparándolo con “Pile Of Skulls” o “Death Or Glory”, por lo que los temas son de ritmo mas lento, como ya pudimos ver en “The Brotherhood”. Sin embargo, “ReV” es mucho mejor álbum, no existen los temas de ritmo tan hardrockero (del estilo “Dr. Horror”, o “Detonator”) y no se hace tan empalagoso. Al mismo tiempo, tampoco se puede comparar con “Masquerade”, mucho más oscuro y veloz, aunque insisto en que los temas de “ReV” son más completos, y lo que es más importante, el álbum es mas compacto.

Digo que es mas compacto porque hay pocos temas que bajen de la línea sobresaliente, que representen un bajón o un bache en el disco. Quizás los temas más flojos son “Draw The Line”, que es un buen tema con un buen estribillo (muy coreable), pero quizá no para abrir el álbum; “Skeletons Dance”, buena instrumentalmente pero no tan buena en su parte cantada; y “Winged & Feathered”, también floja en su parte vocal.

El resto, temas impresionantes. “Angel Of Mercy” tiene toda la esencia instrumental de Running Wild y es para mí de las mejores, excelente melodía central de guitarra muy al estilo de “The Rivalry”. “Skulls & Bones” es otro tema 100% del estilo de la banda, pero en este caso hablando de su temática: es el único tema que trata sobre la piratería (sin tener en cuenta “Libertalia”, que es una bonus track), con el que parece que Rolf ha querido quitarse la espina que para él debió ser “Pirate Song” de su anterior disco, que le salió demasiado corta, y con la que alcanza otro nivel narrando historias de piratas. A destacar aquí el ritmo que coge el tema, el martilleo constante del doble bombo se aproxima al conseguido muchos años atrás con “Riding The Storm”, aunque no llega a esa velocidad.

“Born Bad, Dying Worse” es un tema muy curioso si nos fijamos en las guitarras, para las que ha elegido una distorsión diferente (similar por momentos a la utilizada por Mark Knopfler en “Money For Nothing”, y que posteriormente veremos en varios temas mas) y a las que le da un protagonismo destacado; “Black Gold” pone su punto de mira en un tema actualmente trascendental como es la lucha por el reparto del petróleo, y cuyo punto fuerte reside en su estribillo, en el que Rolf pone una rabia especial.

Mención aparte para “Soul Vampires”, en el que vuelve la distorsión analizada anteriormente, y que es uno de los temas más heavys y pegadizos. Aquí si podemos escuchar una contundente base rítmica formada por bajo y batería (y no sólo por esta última) y una muy buena letra, con otro de los solos marca de la casa de Rolf. Al llegar al tema nº 8 nos encontramos con el tema que da nombre al disco, y en él Rolf nos vuelve a hablar otra vez de los problemas actuales del mundo, haciendo referencia a esos “pícaros de moda” (como podría traducirse el título) que dominan el mundo. Excelente trabajo vocal, y sensacional ritmo el que lleva Matthias, como un reloj.

“Dead Man’s Road” sigue la estela de “Born Bad, Dying Worse” y “Soul Vampires”, con una marcada base rítmica y una voz no demasiado bien amoldada, hasta que lleva al estribillo, en el que Rolf se vuelve a lucir. La de Rolf Kasparek no es una voz que destaque por su potencia, ni por el nivel que puede alcanzar en agudos, ni tan siquiera domina demasiados registros vocales (todo esto comparado con las voces habituales en el power metal, por supuesto), pero es una de esas voces características que sin ser excesivamente llamativas, le dan ese toque de originalidad que diferencia a las bandas punteras de otras mediocres. Es otro de esos ingredientes de la fórmula mágica que es Running Wild en su conjunto.

Si se tiene la versión normal, el disco cierra con un tema de mas de 10 minutos titulado “The War”, que es una especie de tema épico basado en los inicios de la I Guerra Mundial. No se trata de un tema que narre los hechos al dedillo, (de ahí que no llega a ser épico del todo) sino que habla de hechos claves en el inicio y desarrollo de esa guerra. Es un tema instrumentalmente muy bueno, muy variado, muy complejo en todos sus instrumentos, y que precisamente por eso llega a hacerse corto. La voz sólo aparece en la parte inicial y final del tema, primero con una estructura similar a un tema mas, y finalmente acompañado de coros. Combina partes rápidas con partes lentas, guitarras limpias con distorsiones diferentes, y destacando en uno de sus pasajes la violencia con la que Matthias Liebetruth golpea los toms terrestres. Las melodías son todas de aire militar, también fácilmente coreables y recordables.

La edición limitada cuenta con los temas “Cannonball Tongue”, otro tema de corte heavy y más bien normalillo; y la joya de la corona: “Libertalia” es toda una sopresa, una bomba injustamente destinada a ser un tema bonus (o quizá Rolf lo hizo a posta, para darle aún mas valor a la edición especial), veloz, brillante, con una de las mejores interpretaciones vocales de Rolf en todo el álbum, sonando muy cercano a como lo hacia en “Masquerade”. Quizá la única pega que tiene es el bajón que da al entrar las estrofas cantadas, pero cuando se escucha el estribillo se olvida todo… difícil de calificar, sobran las palabras. Añadir que trata sobre una especie de lugar utópico, un paraíso para los piratas llamado Libertalia. Este tema es imprescindible, así que si ya habéis comprado la edición normal haceos con este tema como sea.

Poco mas queda que añadir, salvo que este álbum es de escucha obligada para todos los fans de Running Wild, y del power metal en general. No alcanza la velocidad de los álbumes de los años 80 y 90, pero no por ello deja de ser uno de los mejores trabajos de la banda de Hamburgo.

Running Wild:
- Rolf “Rock’n’Rolf” Kasparek – guitarras, voz, bajo (en los temas 1, 3, 5, 7, 8, 10, 11, 12 y 13)
- Peter Pichl – bajo (en los temas 2, 4, 6 y 9)
- Matthias “Metalmachine” Liebetruth – batería

01. Draw The Line
02. Angel Of Mercy
03. Skeleton Dance
04. Skull & Bones
05. Born Bad, Dying Worse
06. Black Gold
07. Soul Vampires
08. Rogues En Vogue
09. Winged & Feathered
10. Dead Man’s Road
11. The War
12. Cannonball Tongue (bonus)
13. Libertalia (bonus)

Puntuación: 8.5/10

Discográfica: Gun Records

Autor: Luis Bellés


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