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Publicado el 17/11/2017 por Emilio Pastor en Albums, Discos, Underground

BLACKFINGER - WHEN COLORS FADE AWAY

Segundo y sorpresivo lanzamiento de este renovado quinteto yankee de doom metal, no exento de psicodelia y stoner, comandado por Eric Wagner, ex vocalista durante dos décadas de los pioneros del género Trouble que, tras trasladarse de Chicago a Pittsburgh, e involucrarse más, si cabe, en su otro proyecto The Skull, ha cambiado de alineación por completo respecto a su notable álbum debut homónimo de 2014.

Las principales influencias musicales de Blackfinger son claramente los tenebrosos Black Sabbath de la era Ozzy pero también podemos apreciar toques atmosféricos a lo Purple o Pink Floyd en determinados cortes.

El título “Cuando los colores se desvanecen” nos pone de manifiesto la actitud pesimista de un disco de lírica solitaria y escalofriante que nos narra los miedos internos del ser humano. Musicalmente cuenta con mucha presencia al bajo de Mathew Cross y un groove muy triste y lúgubre, de cadencia pesada donde Wagner se olvida prácticamente de los agudos para casi hablarnos en cada tema. Sin embargo, hay que decir que la batería de David Snyder es más jazzera y animada que la que destilaba el gran Bill Ward en Sabbath, y el tándem de guitarreros Terry Weston y Matthew Tuite, ambos provenientes de Penance, dan un aire más difuso y clásico que el de su ópera prima. 

El LP fue puesto a la venta en el mercado el pasado 15 de Septiembre vía M-Theory Audio en formatos digital, vinilo con 4 páginas y CD con libreto de 12 páginas con una duración de 38 minutos divididos en un total de 9 canciones.

La lata se abre con la pista más larga, que además da nombre a la obra, “When Colors Fade Away”, a cuyo riff de entrada sólo le falta la tormenta, la campana de muerte y un final más acelerado para ser Black Sabbath de los ídem aunque, eso sí, también te puede recordar a Dazed and Confused (Led Zeppelin) y la estrofa a War Pigs, con acordes siniestramente disminuidos que nos revela un nuevo y mejorado sonido de Blackfinger, al que se añaden ambientes etéreos de guitarra. El bajista se erige en el centro de atención en varias ocasiones y la batería andante evita el característico pesimismo doom. El final es más progresivo con un punteillo melódico de guitarra, seguido de un punteo no demasiado rápido pero que mantiene la tensión para llevarnos al ritmo stoner del comienzo con la que, prácticamente concluye este fúnebre title-track.

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Le sigue, con más pegada, la rockera “Can I get a Witness”, con un groove sucio, una estrofa a modo de suspiros (al estilo Robert Plant), secundado únicamente por la base rítmica, una mayor variedad en el rango coral y un solo ya en condiciones, donde las guitarras toman protagonismo y se cruzan en una guerra dialéctica. A destacar nuevamente los notables arreglos al bajo y el estribillo, más adherente que su predecesora.
El traqueteo del bajo da el pistoletazo de salida a la metalera “All My Sorrow”, donde nos envuelve la voz depresiva de Eric. Se enlazan licks acelerados con otros más cadenciosos, que dan cobertura a una letra cruda que, de esta guisa, nos advierte: “Silencio bebés pequeños, no lloréis, sabes que tú papá nació para morir… todas mis penas pronto comenzarán”.
A redoble de tambores y platillos nos introducimos de nuevo en la oscuridad testamentaria de “My Old Soul”, con Mr. Wagner dejándose llevar por un ritmo lento propio de su alma envejecida y su voz tétrica, cuyos lamentos son dignos del mayordomo de la mansión abandonada de Los Otros (Amenábar). El tema se anima un poco con otros riffs más variados, los cuales dan cabida a un solo simple y efímero para terminar como empezamos, a golpe de baqueta.
En el ecuador del lanzamiento y con un lick más movidito y sureño nos encontramos con “After-Now”, donde Eric canta con mucha más energía y en un nivel más elevado. Además, el brutal golpeo a los parches abre la puerta a otro memorable y distorsionado solo con varios cambios de tonalidad pero que no pierden el ritmo ni el sentido dentro del track. Sin duda, la canción más asequible y que más me ha gustado del trabajo.
Volvemos con otra cadencia Zeppelin/Sabbath con tonos de dolor cruzando el río revuelto de la vida en “Crossing the River Turmoil”, tema muy stoner, con numerosos silencios y un lick pesado, otro punteillo que tampoco llega a ser un solo y una entonación del cantante que más bien parece la apertura y lectura de un testamento y sus últimas voluntades.
Le sigue con una intro siniestra y de estilo más sludge “Beside Still Water”, donde Wagner canta con más agresividad y la envoltura musical se hace más psicodélica y progresiva, elevándose a un groove con más garra que además contiene otro aceptable solo con distorsión. De lo mejorcito del CD.

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Con suavidad a las seis cuerdas a modo de balada llega la mágica y esperanzadora “Waiting for the Sun”, que es toda una declaración de amor, eso sí, no exenta de ritmos Sabbath enlazados y un interludio psicodélico en el que el rasgueo de las cuerdas te carga de emoción hasta que irrumpe, de nuevo, la dulce y melancólica voz del líder de Blackfinger que nos recita el coro para finiquitar un track que te puede recordar fácilmente a Trouble o a los principios de Soundgarden.
Para finalizar, nos encontramos con el tema más corto del plástico “Till We Meet Again”, que tiene un riff más asequible y heavy, un puente más tradicional y un estribillo sarcástico en el que el vocalista, a modo de epitafio, nos implora que le recordemos hasta que nos volvamos a encontrar. Presenta un genial break de bajo para que, a renglón seguido, entren todos los instrumentos formando ese ritmo heavy clásico que devuelve la intensidad al corte hasta su final contundente.
En definitiva, Eric Wagner es un artista contrastado, de gran talento, un narrador que lleva inherente en su voz la angustia y el temblor que encaja perfectamente en el genuíno y verdadero doom metal. El disco es denso, letárgico y difícil de digerir pero interesante y gana mucho con las sucesivas escuchas. Pese a ello y si eres fan de este género, de los primeros Sabbath o Candlemass, no tienes excusa para no incluir este álbum en tu colección.
Para más INRI cuenta con una mezcla y una producción de una calidad más que notable, realizada por el propio frontman del grupo, y un acojonante art-work de portada, ambientado en el interior de una antigua capilla funeraria, realizado por el diseñador gráfico Al Oaks , así como un libreto genial con fotografías de Matt Bluejay, lo que le dan un empaque la mar de artístico y llamativo.

BlackFinger son:

Eric Wagner: Voz blackfinger-when-colors-fade-away
Matthew Tuite: Guitarra
Terry Weston: Guitarra
Matthew Cross: Bajo
David Snyder: Batería

Listado de Canciones:

1. When Colors Fade Away
2. Can I Get A Witness

3. All My Sorrow

4. My Old Soul

5. Afternow

6. Crossing The River Turmoil

7. Beside Still Water

8. Waiting For The Sun

9. Till We Meet Again

Nota: 6 /10

Discográfica: M-Theory Audio

Autor: Francisco Rodríguez Belmonte


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