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Publicado el 14/04/2010 por David Rodrigo (Coon) en Albums, Destacados, Discos

AVANTASIA - WICKED SYMPHONY

Una vez más Tobias Sammet regresa a la escena con Avantasia. Este proyecto se ha convertido en mucho más de lo que el vocalista y posiblemente cualquiera podría esperar y con los dos nuevos lanzamientos ya son cinco los discos que llegan al mercado bajo su franquicia.

Siempre rodeado por un elenco envidiable de artistas, Sammet ha sacado a la luz su mejor faceta, la de compositor, para dar vida a una historia tan real y cercana como fantástica y mística. “The Wicked Symphony” es la segunda parte de una trilogía que se inició con “The Scarecrow”. En su día dije que “The Scarecrow” era un buen disco, un buen trabajo, con momentos notables, pero que estaba bastante por debajo de las expectativas que, con todo derecho, había generado y algo lejos del nivel que podría esperarse de un proyecto de esas características. Aunque el tiempo ha mejorado mi opinión sobre aquel disco, sigo pensando que podría haberse hecho un mejor trabajo. Partiendo de esta base encaré la escucha de “The Wicked Symphony” y “Angel Of Babylon” y para mi sorpresa y deleite, debo decir que tras decenas y decenas de escuchas me parece que, compositivamente hablando, estos son los dos mejores discos que Tobias haya hecho nunca.

Es cierto que las dos partes de la “Metal Opera” tenían un estilo y un espíritu único que las hace diferentes y casi insuperables en su pequeño mundo, pero centrándonos de forma estricta en los aspectos musicales, ambas partes han sido superadas varias veces por varios proyectos de características similares y ahora es el mismo Sammet quien saca al mercado una nueva obra por encima de aquella.

Como ya he comentado, estos dos nuevos discos forman parte de una trilogía, y ya que en su día revisé “The Scarecrow” de forma independiente creo que lo más correcto es revisar cada uno de sus nuevos capítulos por separado. Así pues empecemos por la segunda parte, titulada “The Wicked Symphony”. En primer lugar, un repaso rápido al casting de este disco:

Voces:
Tobias Sammet
Jorn Lande
Tim Owens
Michael Kiske
Russel Allen
Bob Catley
Klaus Meine
André Matos
Ralf Zdiarstek

Instrumentos:
Sascha Paeth – Guitarras
“Miro” Rodenberg – Teclados, Orquestaciones
Eric Singer – Batería
Bruce Kulick – Guitarra
Oliver Hartmann – Guitarra
Felix Bohnke – Batería
Alex Holzwarth – Batería
Simon Oberender – Órgano
Tobias Sammet – Bajo

Impresionante ¿no? Con este plantel es difícil esperar algo por debajo de la excelencia y esta vez, por suerte para todos, Tobias nos ofrece su mejor cara. El disco arranca con “The Wicked Symphony”, tema que da título al disco y que se destapa como una de las composiciones más ambiciosas de la carrera del músico alemán, con una gran intro orquestal que desemboca en un corte muy variado en melodías y ritmos, dónde las guitarras de Sascha, la batería de Bohnke y el teclado de Miro acompañan a las voces del propio Tobias, Jorn Lande y Russell Allen en lo que resulta ser un comienzo impresionante para este disco. Con nueve minutos y medio de duración, “The Wicked Symphony” resume con bastante acierto el que será el sonido general del disco y destapa desde el primer momento algunas de las bazas más fuertes del mismo, con la aparición de Lande y Allen casi desde el primer momento.

El segundo corte nos llega bajo el título de “Wastelands” y nos sorprende como un tema muy powermetalero en el que podemos escuchar la que posiblemente sea la interpretación más cañera de Michael Kiske en muchos años, llevando su voz hasta extremos en los que no la habíamos visto en mucho tiempo. Un tema muy refrescante que ha dado lugar a comparaciones con los primeros trabajos de Avantasia y que constituye uno de los cortes más pegadizos de este disco, con un estribillo realmente bueno.

El tercer tema del disco es quizás uno de los que más llamarán la atención y mejor acogida tendrán. Se trata de “Scales Of Justice”, un corte de puro Heavy Metal en el que podemos disfrutar de la potente interpretación de Tim Owens, que con esta única aparición en el disco hace méritos más que suficientes para ser considerado como uno de los grandes triunfadores del proyecto. Con Alex Holzwarth a la batería y Sascha a la guitarra Tim ofrece una de las interpretaciones más impresionantes y acertadas del disco, cediendo una estrofa a Tobias, quién, a pesar de que en este disco se muestra mucho más acertado en el canto de lo que pudimos ver en su anterior disco con Edguy “Tinnitus Sanctus”, queda, podríamos decir, ligeramente “en evidencia”.

“Dying For An Angel” fue el single del disco y en el podíamos escuchar un interesante dúo entre Tobias y Klaus Meine. Sin duda el veterano vocalista de Scorpions es uno de los principales atractivos de este disco y su aparición en este tema sabe a poco. No obstante el cortes es perfecto como single y aunque está un poco por debajo del nivel de sus predecesoras, mantiene el tipo de forma magistral y además encauza el sonido del trabajo en la que será la línea más generalizada en el resto del metraje.

André Matos será el encargado de acompañar a Tobias en las voces de “Blizzard On A Broken Mirror”.Tras una pequeña introducción nos encontramos con una potente batería y un interesante riff que sientan las bases de uno de los temas que, por un motivo u otro, más he tardado en asimilar. La historia que narra este disco tiene un peso capital en las interpretaciones de cada tema, por ello conviene tenerla siempre presente a la hora de escuchar cortes como este, que se amoldan perfectamente a lo que quieren expresar.

“Runaway Train” nos trae de vuelta al gran Jorn Lande, acompañado por Bob Catley, Michael Kiske y Tobias Sammet a las voces. Sin duda uno de los cortes más hard rockeros del disco, tiene un sonido más cercano a “The Scarecrow”, aunque los arreglos y la producción me parecen mejor llevados que en los temas de aquella primera parte de la trilogía. La voz de Jorn tiene esa capacidad para envolverlo todo y tragarse la interpretación de casi cualquiera que ose plantarse a su lado, así que no os extrañéis si en las primeras escuchas las más que sólidas apariciones de Bob y Michael en este tema os pasan algo desapercibidas. Sin embargo tras algunas escuchas podréis disfrutar de un tema de texturas muy variadas y que cobra vida propia en la voz de sus intérpretes.

“Crestfallen” es con mucha diferencia el tema más “diferente” del disco, ofreciendo un sonido que podría definir como más actual. Cierto toque “pseudo gótico” en sus líneas le otorga un color diferente a las interpretaciones de Tobias y Jorn. Sin duda funcionaría muy bien como ese segundo single que siempre pretende mostrar un lado diferente de los discos. Cuesta un poco acostumbrarse a él, pero termina siendo un corte muy disfrutable, con un gran trabajo a las guitarras, cortesía de Sascha.

“Forever Is A Long Time” vuelve a contar con Jorn y Tobias tras el micrófono y me parece un corte compuesto y pensado de principio a fin para la voz de Lande. Con un estilo a caballo entre el hard rock y el heavy metal que encaja a las mil maravillas con las condiciones de Jorn y un estribillo recordable pero en absoluto facilón, el tema cuenta con Oliver Hartman a las guitarras y Alex Holzwarth a los parches. Posiblemente es el tema que más desapercibido me pasó en las primeras escuchas y posiblemente sea el menos llamativo de los once que componen este disco, a pesar de contar con una buena composición y una interpretación notable.

Y llegamos a la recta final con tres canciones que, al igual que las tres primeras, se alzan hasta la cumbre del Olimpo para brillar con luz propia. La primera de ellas se llama “Black Wings” y cuenta con el poco conocido pero genial vocalista Ralf Zdiarstek acompañando a Sammet en el micrófono. Se trata de un corte con un sonido bastante oscuro y trazas un tanto “hímnicas” en el estribillo, apoyado sobre un riff ideal para el headbanging. Sin duda un tema casi perfecto para el directo, aunque será muy difícil que lo veamos en estas tesituras.

“States Of Matter” une de nuevo a Tobias y Russell Allen en un potente corte, que se destapa pronto como uno de los más directos del disco. Russell demuestra porqué es considerado uno de los mejores cantantes de nuestros días haciendo gala de su registro y su versatilidad en un tema con un riff verdaderamente heavy y un estribillo de esos que gusta gritar a pleno pulmón. Sascha adorna la canción con un solo marca de la casa y la unión de Allen y Sammet pone punto y seguido al disco de la mejor forma posible.

El broche de este segundo capítulo de la trilogía lo pone “The Edge”, un corte en el que Sammet se encarga en solitario de las voces y que nos permite disfrutar del órgano de Simon Oberender en un gran intro y a lo largo de una cuidada sección instrumental. The Edge es un tema íntimo y con mucho feeling, muy apropiado para el estilo que Tobias ha adoptado últimamente, en el que su voz se muestra más segura y acertada que nunca.

En resumen “The Wicked Symphony” es un disco casi redondo, lleno de momentos espectaculares y de interpretaciones inolvidables que dan vida a las que, en mi opinión, son las mejores composiciones que han salido de la pluma de Tobias Sammet. ¿Podrá “Angel Of Babylon” mantener el nivel?

Puntuación: 9
Discográfica: Nuclear Blast
Autor: David Rodrigo (Coon)


Enlace Relacionado: Página Oficial de Avantasia