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Publicado el 23/05/2017 por metalcry en Albums, Destacados, Discos

AVALANCH ALL STAR BAND - EL ÁNGEL CAÍDO (XV ANIVERSARIO)

A finales del año pasado, el guitarrista y compositor Alberto Rionda anunció su intención de retomar el proyecto que más fama le ha dado a él y más alegrías (a pesar de algunos momentos de incomprensión) a nosotros: AVALANCH. Con el tiempo nos fuimos enterando de detalles (tal vez demasiados) y la idea tomó un cariz inesperado: se trataría de una nueva formación, denominada Avalanch All Star Band (luego explicaremos el por qué, para los despistados) y su primer paso musical sería la regrabación íntegra del que fuera tercer trabajo en estudio (si no tenemos en cuenta el Ready to the Glory) del combo original (segundo con Víctor García como cantante): El Ángel Caído. Por motivos obvios, el nuevo disco contendría el subtítulo “XV Aniversario”.

Rionda, que no es tonto, y que lleva en la industria musical muchos años, ha juntado, para la que se define como “formación” definitiva del grupo, a una serie de músicos de procedencias diversas, pero más que dilatadas (y solventes) trayectorias, con la clara intención de darle a la aventura una proyección más internacional. De ahí lo de “All Stars“. Estamos hablando de:

- La voz limpia y clásica del joven pero curtido Israel Ramos (Amadeüs, Alquimia)
- La atronadora y jazzística batería del hiperactivo y controvertido Mike Terrana (Rage, Tarja, Masterplan, Metalium y un laaaaargo etcétera)
- La preciosista y poderosa guitarra del respetado e imitado Jorge Salán (Jeff Scott Soto, Mägo de Oz)
- Los powermetaleros y ambientales teclados del humilde más sobrado, José Paz (Santelmo, Koven)
- El preciso y rapidísimo bajo del tradicional y reputado Magnus Rosén (Hammerfall, Revolution Renaissance)
- Y, por supuesto, las emocionantes y ultra melódicas 6 cuerdas del propio Alberto Rionda.

Avalanch-2017

Este escribiente opina que, últimamente, en el mundo de la información musical falta, paradójicamente, música, y sobra prensa rosa (ya sabéis, el mal uso de internet nos ha devuelto a los tiempos del titular fácil, la poca profundidad informativa, y el consumo apresurado). Así que, a pesar de estar al día, porque su tarea lo requiere, de dimes, diretes, correveidiles y veteatormarporculos derivados de la polémica decisión de tirar todo esto para adelante por parte del señor Rionda, no va a profundizar en polémicas y se va a limitar a hablar de canciones. Ya de por sí no es ésta, sobretodo en este caso, una tarea fácil. Porque se trata de reseñar la supuesta puesta al día de un LP mítico y porque, a pesar de mis primeras intenciones, creo que lo más honesto y periodístico va a ser hacerlo teniendo en cuenta las diferencias entre el lanzamiento del 2001 y el actual. Así que el trabajo va a ser doble. Esperemos que el placer también lo sea.

Antes de entrar en materia, permitidme que me ponga un poco nostálgico:

Recuerdo claramente la primera vez que escuché algo de AVALANCH. En la parte de atrás de un coche de aquellos sin elevalunas eléctrico, un buen amigo (¡Ese Rober!) y yo compartíamos un DiscMan al que, gracias a un innovador (ya eramos algo frikis) doble jack pudimos conectar sendos pares de auriculares. En su interior, el CD de El Llanto de un Heroe. Ha llovido desde entonces y, aunque habían caído también unos cuantos Kalimotxos y, seguramente, algún que otro cigarrito de la risa, podéis creerme si os aseguro que jamás olvidaré la sensación tras escuchar la intro del disco y la siguiente canción: Torquemada (regrabada, por cierto, para la ocasión que nos ocupa, como bonus track exclusivo para los colaboradores de la campaña de Crowdfunding). Roberto y yo nos miramos, al borde de la emoción, y seguidamente nos deshicimos en alabanzas hacia la canción, el cantante, el resto de músicos y, muy especialmente, la producción, tan cristalina para la época y para un grupo español, como lo son mis recuerdos para el tiempo que ha pasado ya.

Precisamente por lo que supuso aquel disco para mí, recuerdo también perfectamente la decepción que significó El Ángel Caído original para mis ansias de Power Metal. Y como la introducción se está alargando y todavía queda desgranar 15 tracks, me limitaré a decir que, con los años, no sólo he comprendido el poco bagaje musical que tenía en aquella época para entender la obra, sino que aquella colección de canciones se ha ido convirtiendo, con cada escucha, en uno de mis discos favoritos (y de los pocos que tienen, en mi colección, una pegatina verde en la carátula que indica que lo considero una obra maestra).

Ya en “Hacia la luz”, la intro, quedan patentes algunas de las constantes que nos vamos a encontrar a lo largo del resto del disco: un respeto total hacia la obra original que, en palabras de su propio ideólogo, “es perfecta tal como se publicó”; mayor protagonismo de la base rítmica que, en esta ocasión, suena mucho más sólida y definida; arreglos modernizados para adaptarse a los nuevos tiempos, especialmente en lo que hace referencia a los teclados; y constantes duelos entre los dos hachas, quienes se permiten, incluso, en alguna contada ocasión, salirse del guion original para dejarse llevar por nuevos derroteros.

Le llega el turno a “Tierra de nadie”, el primer tema cantado, y entendemos perfectamente porque Alberto ha confiado otra vez, tras contar con él como voceras para los dos discos lanzados hasta el momento con Alquimia, en Isra Ramos. Debo confesar que, personalmente, siento debilidad por Víctor García, pero toca reconocer también que, a pesar de la diferencia de registros entre ambos, el catalán ha sabido hacerse suyas las canciones aportando su propia personalidad a las líneas vocales y, como no, atreviéndose con esos agudos que Víctor ha ido dosificando cada vez más en sus discos con WarCry. Ojo también a las variaciones en el solo y la aportación de José Paz en el mismo.

Videoclip ‘El Ángel Caído:

 

La escucha del tema homónimo del redondo me sirve para constatar lo que, a mi parecer, es un error a la hora de darle un nuevo aire a estas canciones: el menor peso de los coros a lo largo de las mismas. En mi opinión, la nueva manera de producirlos e insertarlos en la mezcla, quedando mucho más diluidos que en la grabación original, le resta calidad al conjunto. Debo decir, sin embargo, que Alberto Rionda ha decidido darse un tiempo a sí mismo para revisar algunos aspectos del lanzamiento, que esta reseña es de la versión 2.0 del disco, y que, mientras esperamos la definitiva 3.0 (n.d.r.), confiamos en que el artista recapacite y vuelva a darle mayor presencia a los acompañamientos vocales, algo que hacía de El ángel caído una verdadera hostia sónica en todos los morros.

En “Xana” se ha optado por enfatizar el riff principal, lo cual le sentaría muy bien a la composición si no fuera porque, en esta ocasión, Isra sale perdiendo en la comparación con Víctor. A pesar de lo dicho anteriormente, cabe apuntar también que es en las líneas vocales más melosas o sentidas cuando se echa de menos el particular modo de interpretar del señor García.

No hay grandes novedades en la mini instrumental “La buena nueva“. Unos segundos más larga, como casi todas las demás, y algo más de peso de los arreglos orquestales.

Llega uno de los momentos cumbres del redondo con “Levántate y anda“, a la que le ha sentado especialmente bien, a pesar de lo ya dicho sobre los coros, la modernización. Y es que se trata de un temazo de esos que te agarran y pueden pasearse contigo durante días, metiditos en tu sesera. Si a eso los sumamos que en el solo esta vez los chavales se han superado, nada más que añadir.

Alma en pena” es una de las canciones más ‘progresivas’ (estilo que supuso en su momento que el que escribe no entendiera bien el disco) del/los lanzamiento(s) y dueña de otro estribillo perfecto. Otra vez nos encontramos con un endurecimiento de las guitarras y la base rítmica, dotando al tema de una densidad masticable. Además, en este caso, se ha respetado algo más la esencia corística, lo cual ya habréis adivinado que es de mi agrado. Jorge Salán le aporta mucha clase a la nueva parte central del track.

Usábamos antes, para definir estas canciones, el símil de una hostia en la jeta. Pues bien, si, por algún motivo, nunca habéis escuchado a AVALANCH ni la obra que nos ocupa, y os da por empezar por la siguiente canción, “Corazón negro”, eso es lo que vais a recibir: un mamporrazo contundente como unos nudillos, cuya fuerza reside principalmente en un riff oscuro como el título de la canción.

Para el rebozado de “Delirios de grandeza” el grupo parece haber optado por el conservadurismo. O al menos así lo capto yo, pues es, hasta el momento, la composición cuya esencia ha sido más respetada, siendo casi imperceptibles, más allá de aspectos de producción, grandes diferencias con el tema original. Eso permite valorar más el trabajo de Isra, que se luce con una serie de registros diferenciables, incluida una parte en la que ensucia algo su voz.

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Qué bonita es “Antojo de un Dios”. Se mueve en los parámetros de “En tierra de nadie” de Barón Rojo. Es decir, entre el sentimiento y la épica, entre la power ballad y el medio tiempo. Ya he apuntado que es en este tipo de composiciones en las que, para mi gusto, se echa más en falta la voz de Víctor García. Pero es de justicia reconocer que al señor Ramos no le falta capacidad para transmitir sentimientos.

Se dice que “En el séptimo día” descansó. A vosotros no se os ocurra dormiros en los laureles (ni en el sofá) durante este interludio, que le llega el turno a uno de los picos de creatividad musical de las últimas décadas en nuestro país: los tres actos de “Las ruinas del edén”. Canela fina. Vamos a por ellos.

No seré yo quien defienda el esoterismo, la superstición ni la religión, pues para mí no hay grandes diferencias. Pero he de admitir que, en el “Acto I”, la chapa que “Dios” le pega a “El hombre” está más que justificada. Y que tal cantidad de reproches por el mal uso que le damos al planeta viene envuelta en una túnica musical de lo más estimulante a la que, en este caso, la sorprendentemente contenida batería de Mike Terrana (recordemos que ha sido expulsado de algunos grupos por querer siempre rizar el rizo) le da un empaque bestial.

Hablamos de Dios y del hombre. Pues bien, aquí llega “La bestia”: Leo Jiménez, en el papel del segundo, demostrando lo que ha llegado a crecer como cantante en los 15 años que han pasado desde que colaborara por primera vez en el “Acto II”. La cantidad de registros, colores y detalles que ha ido adquiriendo para su voz es asombrosa. Y la respuesta de la humanidad al sermón del ser divino (“No intentes que sienta miedo diciéndome que es amor”), de las que hacen época también.

Termina la conversación entre lo divino y lo humano con un “Acto III” en el que queda claro que, si todo sigue un curso pacífico, tenemos AVALANCH para rato.

Unos AVALANCH que, a pesar de haber grabado muchas partes por separado y desde diferentes países, son capaces de transmitir, como en el caso del último tema, “Santa Barbara”, sentimientos y emociones poderosos y precisos; lo cual, más allá de aspectos meta musicales, es de lo que se trata esto de hacer discos. ¿No?

Qué curioso esto de escribir. Uno quiere pensar que sus palabras le importan a alguien. Que con ellas en realidad estás diciendo algo. Y por eso escribes 4 páginas para reseñar un disco del que ya se habló largo y tendido en su momento. Y luego piensas: “Menudo pesao. Con lo fácil que hubiera sido explicarles a los (pocos) lectores a los que lleguen estas líneas las diferencias entre ambos discos usando como símil las portadas de ambos”.

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Sacad vuestras propias conclusiones. Yo lo tengo claro. La primera, una grandísima obra de Luís Royo, artesana, novedosa (en su momento), trabajada, sugerente, artística. La nueva, elaborada por Nekro, moderna, digital, proporcionada, realista y futurista. ¿Con cuál os quedáis? ¿Con qué carátula? ¿Con cuál de los dos discos? Yo con los dos. Aunque, en cuanto a las carátulas, no os lo voy a negar, igual que a mi amigo Marc, me pone más la primera. Por aquello de “los pechotes”, tal vez…

n.d.r.: Esta reseña está sujeta a actualizaciones conforme sea analizada la Versión 3.0 de mezcla y masterización prevista por la banda.

AVALANCH ALL STAR BAND son:

Alberto Rionda – Guitarra
Mike Terrana – Batería
Jorge Salán – Guitarra
José Paz – Teclados
Isra Ramos – Voz
Magnus Rosén – Bajo

TRACKLIST:

  1. Hacia La Luz 
  2. Tierra De Nadie 
  3. El Ángel Caído 
  4. Xana 
  5. La Buena Nueva 
  6. Levántate Y Anda 
  7. Alma En Pena 
  8. Corazón Negro 
  9. Delirios De Grandeza 
  10. Antojo De Un Dios 
  11. El Séptimo Día 
  12. Las Ruinas Del Edén: Acto I 
  13. Las Ruinas Del Edén: Acto II 
  14. Las Ruinas Del Edén: Acto III
  15. Santa Bárbara

Puntuación: 9/10

Discografía: Independiente

Autor: Quim Heras


Enlace Relacionado: Página Oficial de Avalanch