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Publicado el 18/05/2013 por Pablo Folgueira

GRAVEYARD - SALA ACAPULCO, GIJÓN - 17/05/2013

Elegante Rock n’ Roll desde Suecia

En la noche del viernes día 17 de mayo, Gijón se llenó de Rock n’ Roll gracias a los suecos GRAVEYARD, que actuaron en la Sala Acapulco del Casino de Asturias. Esta banda, que lleva desde 2006 compartiendo con nosotros su Rock clasicote cargado de influencias blueseras y psicodélicas, venía a presentar su tercer álbum, “Lights out”.
Al llegar, me sorprendió mucho que la Sala estuviera llena a rebosar (¡y eso que esa misma noche era la final de la Copa del Rey!). Además, se notaba que las personas que se habían congregado allí estaban muy predispuestas a pasarlo bien con la música de Joakim Nilsson y sus compañeros.

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Con cierto retraso sobre la hora anunciada, cuando pasaban unos minutos de las diez de la noche, sonó como intro una sirena antiaérea que nos indicó que el espectáculo estaba a punto de comenzar, mientras en las primeras filas se agolpaba un público hambriento de buena música. Entonces, los cuatros músicos se subieron a las tablas, para iniciar su descarga con el tema que abre su más reciente disco, “An industry of murder”. A partir de este momento, empezó un concierto en el que el grupo fue desgranando sus canciones más representativas, a las que daba una intensidad y una fuerza que contrastaba con el sonido más fácil de escuchar que esos mismos temas tienen en el estudio. Así, alternando los temas más furiosos con otros más blueseros y elegantes, fueron creando una especie de montaña rusa de música en la que los momentos de fuerza y los de tranquilidad se combinaban para crear un espectáculo sobresaliente.

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Temas como “Hisingen blues”, “Seven, seven” o “Slow motion countdown” sirvieron para que empezáramos a introducirnos en el concierto, mientras los cuatro suecos se lo pasaban bien tocando y un público entregado disfrutaba de su música. El cantante no estaba especialmente comunicativo, limitándose solo a presentar cada canción y a agradecernos nuestros aplausos, pero, a pesar de ello, el público respondía con ganas a sus palabras.

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Sigue la diversión con “Ain’t fit to live here”, “Buying truth”, “Uncomfortable numb” o “As the years pass by, the hours bend”, a las que la gente cada vez responde mejor. Se notaba que el público asturiano tenía muchas ganas de ver a esta banda en directo, y el grupo lo agradecía desprendiendo una fuerza y una intensidad desde el escenario que hacía que cada canción sonara mejor que la anterior y, sobre todo, que cada canción fuera la versión mejorada de lo que hemos escuchado en los discos.
Los últimos momentos antes de los bises fueron para las canciones “Hard times lovin’”, “Thin line” y “Goliath”, tras la que el grupo se despidió.

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Tardaron en volver un poco más de lo que buena parte del público se esperaba, lo que hizo que hubiera personas que se empezaron a impacientar. Sin embargo, rápidamente volvieron a subirse al escenario para interpretar “The siren”, después de la cual se despidieron de nosotros y nos agradecieron nuestra asistencia, para irse con una “Endless night” que enlazaron con una potentísima “Evil ways” que fue el final definitivo de su actuación.

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En definitiva, un concierto intenso y potente, en el que el grupo lo dio todo, y durante el cual, el público disfrutó y se lo pasó genial con la música de una banda que sabe muy bien como hacer un gran espectáculo.
Sin embargo, sí es necesario comentar que el concierto resultó demasiado corto, ya que duró menos de hora y media. Dos o tres canciones más hubieran servido para que la actuación quedara más redonda. Y el público las hubiera agradecido mucho.

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Autor: Pablo Folgueira.

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