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ENTREVISTA CON SHAWN JAMES Y SAGE CORNELIUS

“Soy una mezcla de todo lo que fui en el pasado: góspel, metal, ¡ópera!…”

Como parte de su gira por España, con cuatro fechas en nuestro país, Shawn James (guitarra y voz) y Sage Cornelius (violín) estuvieron en la Sala “La Gramola” de Orihuela, Alicante, para ofrecernos un show tan inusual como brillante: una acústica, al final del concierto cambiada por una “resonator” y un violín adentrándose los procelosos mundos del rock, el soul, el blues, el góspel…

Y, por encima de todo, la prodigiosa voz de James, que tan pronto sube en falsete a las alturas como saca los más rotos gruñidos; voz con una potencia desmesurada que, aun siendo grave, llega a los lugares más altos del pentagrama sin pestañear.

Pasamos un rato, relajado y ameno, cerveza en mano, con Sage y Shawn tras la prueba de sonido, y nos dejaron estas palabras y reflexiones para MetalCry :

- Metalcry (MC). Muy buenas tardes.  Es un placer teneros con nosotros y muchas gracias por la deferencia para con nuestro medio.

- Shawn James (SJ). ¡Encantado!

- MC. Tercera vez en España, segunda en esta sala; os vimos en Madrid el año pasado… ¿Qué piensas del público español, cómo responde?

- SJ. Increíble… Cada vez que venimos, la gente nos muestra más intensidad, se entrega más y más, notamos que aman nuestra música, que están llenos de energía y la sienten… ¡muy apasionados!

- MC. Vuestro concierto en Madrid del año pasado en Garage Sound fue apoteósico. Reventasteis el escenario (risas).

- SJ. Cierto (risas), Madrid fue el final de la gira acústica, pero con los Shapeshifters, con toda la banda. Luego nos metimos a grabar.

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- MC. ¿Y hay novedades discográficas a la vista, con o sin banda?

- SJ.  ¡Sí! Acabamos de sacar un disco en directo, llamado “Live at the Hearbreak House”, grabado el año pasado en Arkansas, justo cuando Sage empezó a tocar conmigo. Está editado en CD y disco de vinilo. Y, además, para el otoño que viene, habrá nuevo disco que no será tan “heavy” como el de los Shapeshifters, pero tampoco tan relajado como sonamos en acústico. Algo a medio camino.

- MC. Me gusta que los artistas saquen discos en vinilo, muy frecuente ahora. Parece que la gente tira mucho a este formato y va dejando el CD, ¿no te parece?

- SJ. Cierto. Piénsalo: yo, que viajo mucho, no tengo CDs… Bueno, los tengo, pero no los uso. Hoy llevamos nuestra música en el teléfono, así es que la gente acude más y más al vinilo porque es algo especial, como un ritual: sacar el disco, ponerlo en el plato… y escuchar un sonido distinto. El CD vale que es digital, pero no es lo mismo. Creo que los teléfonos, palylists, plataformas de música… están empezando a matar el CD. No quiero llevarme CDs dondequiera que vaya cuando me puedo llevar lo mismo en un teléfono.

- MC. Una pregunta para Sage: tocas el violín… ¿tienes formación clásica de conservatorio?

- Sage Cornelius (SC). No sólo clásica. Mi forma de tocar está influida por el heavy metal. Comencé muy joven tocando bluegrass; luego estudié clásica, claro, pero también me interesé por la guitarra y me aprendí todos los riffs de METALLICA, jajaja. Y ahora, desde que estoy con Shawn, es fantástico, porque es un tipo que aúna muchas influencias, y tiene una historia y unas bases musicales parecidas a las mías, así es que en escena vibramos juntos.

- Interviene SJ. Es una cuestión de intensidad cuando tocamos juntos. Hay músicos muy profesionales, tremendos, capaces de tocar todas las notas… pero, a veces, si no pasas por la experiencia de tocar música que “pegue fuerte”, careces de la intensidad que todo músico debería tener. Por eso me gusta Sage; porque toca el violín muy bien, pero, además, con sentimiento, haciendo “headbanging”, y tal (risas).

- MC. ¿Qué música escucha Shawn James cuando está en casa, con sus discos…?shawn james-7564

- SJ. Suena a tópico, pero ¡de todo! Aunque últimamente, es verdad que tiro más al blues y al soul. Me gusta también el heavy metal, pero insisto en que no tengo un género que prefiera, sino que tomo inspiración de todos. Me aburre plantarme en un solo estilo.

- MC. Ahora que hablas de metal, ¿puede que el metal actual se esté desinflando y se sienta la necesidad de ir a los clásicos?

- SC. No creo… Me gustan bandas nuevas. Los clásicos merecen respeto por lo que significaron: me encantan Maiden, Metallica, Judas Priest

- Interviene S.J. Me pasa algo parecido con el blues: los clásicos, ahí están: B.B. King. Muddy Waters… Siempre se retorna, pero ahora hay muchas bandas que están empezando a aprender de los libros antiguos y que no copian, sino que aprenden del pasado y traen vibraciones de allí al presente… ¡cada semana, casi, aparecen nuevos grupos! Eso sí: hoy en disco se hace cualquier cosa, así es que ¡necesito verles en directo! (Risas).

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- MC. ¿Os sentís más a gusto en locales pequeños, o en festivales con grandes audiencias?

- SJ. Sin duda, en este tipo de salas pequeñas. Es de donde venimos en nuestros orígenes, de tocar en lugares pequeños. Incómodos no es la palabra cuando nos referimos a escenarios grandes… Es sólo que no estamos acostumbrados. Pero dadnos un año sólo, y seguro que nos sentimos más a gusto (risas). Amamos la energía de los festivales grandes… pero preferimos estos lugares.

- MC. ¿De dónde sacas ese vozarrón? ¿Llevas algún tipo de cautela, la cuidas?

- SJ. (Muchas risas). No me cuido la voz nada de nada… pero nada, de verdad que no. Tengo formación clásica: en Chicago de muy joven canté ópera… y no es broma. También estuve en iglesias góspel de Chicago, así es que el lado “soul” viene de ahí. Y, como al mismo tiempo estaba con mi formación operística, aprendí a proyectar la voz, a alcanzar notas, a hacer escalas; y al mismo tiempo, de la iglesia cogí la emoción, la pasión… Luego en la universidad, a gritar en bandas de metal, ya que quería hacer algo diferente… y finalmente me di cuenta de que podía romper la voz, llevarla hasta el gruñido, como Howlin’ Wolf o Muddy Waters: otro aspecto de la voz a controlar; así es que soy una mezcla de todo lo que fui en el pasado. Pero llevo toda la vida cantando, así es que mi voz es como un músculo que crece y crece. Todo el mundo me pregunta cómo puedo hacer esto cada noche… Eso sí: dejé de fumar, porque al día siguiente no llegaba a ciertas notas y tenía la voz hecha un asco, pero eso es todo.

- MC. ¿Cómo organizáis los shows? ¿Siempre con los mismos temas?

- SJ. ¡No! No tenemos setlist… bueno, a veces, pero en raras ocasiones. Hacemos una estructura: empezamos con esto, acabamos con lo otro, pero en medio vamos “improvisando”, así es que cada show es único, cada noche no tocamos las mismas canciones. Preferimos no estar atados en ese sentido y tener libertad, hacer un compás más en una canción, extenderla o acortarla…

- MC. ¿Cómo surgió la idea de cambiar “The Number of the Beast” de su modo mayor al menor y hacer esta versión tan oscura con la que empezáis el show?

- SJ. Hay otra versión del cantante de los SMASHING PUMPKINS, Billy Corgan, con una banda llamada DJALI ZWAN, que apareció en una película llamda “Spun”,  que es siempre muy relajada, nunca dura. La escuché y pensé que era una gran idea, pero quería hacer algo más, llevarla más allá, hacerla más potente, a mi manera.

- MC. Pues nada más. Gracias mil y, como siempre, dejamos el micro abierto para que os dirijáis a nuestros lectores a modo de despedida.

- SJ. Nos encanta venir a España. Cada concierto sentimos la emoción y la pasión intensas de la gente española. En otros sitios es más o menos lo mismo, pero en España… es todas las noches. Salas pequeñas, más grandes, festivales… No importa. Adoramos lo que sentimos en España y volveremos; nuevo disco, nueva gira. Os esperamos.

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Autor: Manuel Martínez Ferrándiz

Fotos: Emilio Pastor