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Publicado el 17/05/2017 por ivan allué

ENTREVISTA A JAVIER VARGAS

“Los tiempos de crisis, quieras o no, ayudan a la creatividad. Es una manera muy buena de luchar contra la adversidad”

Javier Vargas, es un auténtico rock-star. Un músico que ha hecho historia, junto a su Vargas Blues Band, y que ahora estrena nuevo disco en clave de rock, “Cambalache & Bronca” (2017, KZoo Music), a la venta desde el pasado el 21 de abril. Se trata de un proyecto en el que recupera temas legendarios de autores argentinos y una composición con Manolo Tena. Y es que, por si alguien no lo sabía, temas como “Sangre Española”, del propio Tena, están compuestos por Javier Vargas. Llegamos a las oficinas de “Satélite K” y el guitarrista nos recibe con su inseparable pañuelo en la cabeza y unas gafas de sol inamovibles. Mira que hace calor en Barcelona, pero Javier no se quita ni la cazadora tejana para atender a la prensa. No por eso va a ser esquivo con el periodista de turno, todo lo contrario: su look de rock-star esconde una afable personalidad. A su llegada a Barcelona, nos tomamos todo el tiempo del mundo para charlar con él, y el resultado es esta interesante entrevista.

El primer single, al igual que el disco, lleva por título “Cambalache & Bronca”; un tema rudo y crítico con la sociedad. Sin duda, el más heavy del disco. ¿Su elección se debe a tu malestar con lo que está pasando en España?

Es un tema combativo, sí. Bueno, su letra es de un poeta argentino llamado Discépolo, que la escribió en el año 35. Y “Bronca” es de Mario Battistella, otro poeta de los años 60. Cuando salió la letra, cantada por Julio Sosa, yo vivía en Argentina, y me gustó lo contestataria que era, la fuerza de sus palabras… En los años 40 fue censurada incluso. A mi bajista, Luis Mayo, le gusta mucho el tango, la música latina… y un día la hicimos en el local, improvisando, con ese toque RAGE AGAINST THE MACHINE que le dimos. Es una de las grandes letras de la cultura latina, y ya me hubiera gustado a mí escribir alguna letra parecida…

Eso es lo que pensaba, justamente, mientras escuchaba el tema: que la guitarra recuerda a Tom Morello. Y en cuanto a la letra, qué lástima que siendo una letra tan antigua todavía esté vigente hoy en día ¿no?

Sí bueno, es un retrato del mundo. Desgraciadamente, el mundo en que vivimos es así. Esperemos que en un futuro cambie… pero creo que, tal como va el planeta, cada vez va a ser un tema más vigente. Lo que habla la letra nos involucra a todos los seres humanos. Si hablas de corrupción o si analizas lo que pasa a nuestro alrededor, siempre, y sin darte cuenta, acabas citando algún verso de “Cambalache”.

Muy cierto… Por otro lado, como decía al principio, “Cambalache & Bronca”, es un disco de versiones. ¿Qué te ha hecho decantar por esos temas? ¿Fue costosa la elección?

Entre ellos hay un tema de Manolo Tena, “No Te Rindas”, que compuse hace unos años. En el momento de su fallecimiento quise rescatarla como homenaje. También hay un tema instrumental, que se llama “Espíritu Celeste”… y el resto de los temas los elegí porque son másters de una sesión que hice hace años, con material del rock argentino. Cuando yo era pequeño y caminaba por Argentina, ya me imaginaba versionando esas bandas. Siempre lo tuve en el subconsciente. De los másters originales he remezclado cosas, he cambiado guitarras… he actualizado los temas y he mejorado lo que no me convencía tanto. Era algo que tenía pendiente y ahora, tras editar “Hard Time Blues” (2016), era el momento.

El disco ha sido grabado, mezclado y masterizado en los estudios Cube de Madrid, por Alberto Seara. Esos estudios se han convertido en habituales para bandas como MÄGO DE OZ o SÔBER. ¿Habías trabajado antes con ellos? ¿Estás satisfecho con el resultado final?

Sí que lo estoy. El álbum lo he producido yo, y Alberto ha trabajado como técnico. Es la tercera vez que trabajo con ellos. El estudio es una pasada y Alberto es un tipo alucinante. Un entendido de todo tipo de sonidos. Tiene una mesa fantástica, todo tipo de amplificadores… Es un estudio de rock and roll, para gente que ama el rock and roll. La comunicación es muy fluida en los Cube, y eso es fundamental.

Yo estuve de invitado en el disco último de MÄGO DE OZ, y en la presentación en Madrid. No había tenido la oportunidad antes de tocar con ellos, y me llamó mucho la atención la cantidad de fans que tienen.

Sí, los fans están a muerte con ellos, y eso siempre es un beneficio… Y ahora, si te parece, vamos a ahondar en tu carrera, ya que me parece interesantísima. A finales de los 70, te integras en la banda de Miguel Ríos y compones temas como “Crónicas Ciudadanas”, “Rockero De Noche” o “Un Caballo Llamado Muerte”. A partir de ahí colaboras habitualmente con Miguel Ríos, ­en discos como “Rocanrol Bumerang” (1980), “Extraños en el escaparate” (1981)­, “La Encrucijada” (1984) o “Directo Al Corazón” (1991). ¿Qué te aportó dicha experiencia como músico?

En esa época, acababa de llegar de EUA. Venía de tocar en clubs pequeños… Llegué primero a Barcelona y luego también me fui a Madrid. Allí conocí a Salvador Domínguez, y a raíz de colaborar en su álbum “Banana” (1978) conozco a Miguel Ríos. Hicimos temas que funcionaron muy bien, como “Un Caballo Llamado Muerte”, y empezamos a girar. Estuve dos años con él, luego estuve con la Orquesta Mondragón, con Luz Casal, Sabina… con muchos artistas. Después regresé a EUA y cuando volví a España me pasó aquello de “quien fue a Sevilla perdió su silla”, así que me monté mi propia banda. Me auto-produje mi primer álbum; “All Around Blues”, que salió en vinilo en 1991, y ahí arranca mi carrera en solitario.

Durante tu estancia en EUA, te da tiempo a vivir en Nashville, la cuna del country y del rock and roll, y más tarde te trasladas a Los Ángeles, donde empieza tu afición por el blues. Y como bien has explicado, luego te vienes a probar suerte a España. ¿Qué tal está la escena norteamericana para ganarse la vida tocando?

En EUA hay muchas salas para tocar, el circuito es interminable. Si tienes mucho nombre, te pagan por tocar, pero si no, prácticamente pagas por tocar. Y peor aún en Inglaterra. La última vez que me ofrecieron una gira grande por EUA fue con Carmine Appice y Paul Shortino, y cuando nos dijeron las condiciones, Appice se negó. Era estar de gira tres meses, en autobús con literas, tocando día sí día no… También tienes que ver que en EUA hay mucha competencia y buenas bandas. Gente joven que toca una música alucinante. ¿Sabes? Cuanta más crisis hay, mejor y con más ganas tocan las bandas. Los tiempos de crisis, quieras o no, ayudan a la creatividad. Es una manera muy buena de luchar contra la adversidad. Creo que si te lo ponen todo fácil no consigues nada.

Claro, siempre tiene que haber ese incentivo que te haga luchar… Como comentabas antes, en 1990 pones en marcha un proyecto propio, La Vargas Blues Band, para comenzar a trabajar en tu propia discografía y dedicarte plenamente al blues. ¿Qué te hace decantarte por un estilo como el blues?

Yo empecé tocando blues rock. Mis influencias eran CREAM, TEN YEARS AFTER, ALMAN BROTHERS, FLEETWOOD MAG con Peter Green, LED ZEPPELIN, DEEP PURPLE, BLACK SABBATH, EAGLES… Mis influencias son muy variopintas y, entremedio, empecé a escuchar a los tres Kings: BB, Albert y Freddie, también Albert Collins… Me gusta mezclar un poco de todo: Jazzear el blues. Soy autodidacta, no tengo formación académica. Mi generación aprendimos oyendo la música en la radio, poniendo la oreja y tocando encima. La ventaja de la gente joven es que tienen mucha más información. Te metes en internet y tienes todo tipo de tutoriales para aprender. Con lo que tienen ahora los chicos yo hubiera alucinado. Pones tal banda en YouTube y te aparece… Y eso es una ventaja. Yo tenía que aprender a pie de calle. Lo más cerca de YouTube que yo tenía era comprarme un billete, meterme en el avión con el petate, e irme a Nashville o a Los Ángeles. No existía nada de esto. Yo escribía cartas a mi familia, no le mandaba whatsapp (risas). ¡Yo soy de la generación de los músicos de pico y pala! (risas).

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“Mi generación aprendimos oyendo la música en la radio, poniendo la oreja y tocando encima. (…) Con lo que tienen ahora los chicos yo hubiera alucinado. Pones tal banda en YouTube y te aparece… Y eso es una ventaja. Yo tenía que aprender a pie de calle. Lo más cerca de YouTube que yo tenía era comprarme un billete, meterme en el avión con el petate, e irme a Nashville o a Los Ángeles

¡Ni que lo jures! No hay duda de que eran otros tiempos… Con los años, tienes ocasión de colaborar con Carlos Santana, hasta el punto en que el mexicano te invita a participar en algunos de sus conciertos en directo, en París y Madrid. También tienes oportunidad de compartir escenario con la leyenda del blues B.B. King. Supongo que un sueño hecho realidad ¿no?

Sí claro. Cuando estás trabajando y llevas unos años de carrera, de repente, la vida te presenta unas oportunidades que no te esperas. Yo no me esperaba tantas cosas buenas que me han ocurrido. Y por eso estoy muy agradecido a ellas. Incluso antes de los 70, cuando nadie me conocía en España, yo ya había hecho jams con Billy Swan o Joan Sebastian.

Y regresando al presente, ya que antes mencionaste a Manolo Tena, preguntarte por la experiencia del pasado cuatro de abril, en la sala La Riviera, precisamente en el concierto homenaje al músico desaparecido hace un año. Supongo que emocionante, ¿no?

Nos juntamos todos para recordarle: BURNING, Ana Belén, Víctor Manuel… Para mí fue un amigo. Antes de colaborar con él yo ya lo conocía, porque éramos vecinos de local de ensayo, cuando Manolo estaba en CUCHARADA. Cuando llegué a Madrid, no tocábamos juntos pero sí hablábamos, íbamos a bares… Era la época de la movida. Pero hasta el año 93 no colaboré con Manolo. Pasaron casi veinte años hasta que no compusimos “Sangre Española” y “No Te Rindas”. La verdad es que el concierto estuvo muy bien. Me reencontré con gente que hacía muchísimo que no veía, con grandes músicos. Manolo se puede sentir orgulloso de lo mucho que lo quiere la gente. Allá donde esté, seguro que le llegó la energía.

Seguro que sí… Por cierto Javier, ¿te esperabas el éxito de la canción “Sangre Española” cuando la compusiste?

El primero que me dijo que la canción iba a ser un éxito fue mi padre, cuando me oyó componerla. Llegué con la letra a casa y la compuse en, no te exagero, cinco minutos. Cogí los versos de Manolo y les di un aire latino. En realidad era una canción que hicimos por encargo a una editorial y se la queríamos presentar a Rosario, pero a ella no le cuadró para su álbum. Así que quedó en el cajón. Fue Manolo el que tuvo la iniciativa de ponerla en su disco. Yo me enteré que la puso una vez estaba a punto de salir el producto al mercado, y fue una sorpresa el éxito.

Una cosa es que me guste un tema cuando lo toco y otra cosa es que tenga una melodía y una letra que le llegue a un público más amplio. Hasta que el público no lo recibe, no sabes qué pasará. Pero bueno, a tu pregunta, decirte que con “Sangre Española” no lo tenía demasiado claro (risas). Realmente fue un regalo para Manolo y para mí ese tema. Pero, de todos modos, es mejor no pensar en si será un éxito o no, porque te puedes llevar desilusiones luego. Tú tienes que hacer tu trabajo que es tocar, y si llega la aceptación pues la recibes… Oye, te pareces a un cantante que tocó conmigo que se llama Jorge… Si estuviera aquí y lo vieras… ¡Parecéis hermanos! En la forma de expresarse y todo…

(Muchas risas) ¡Qué bueno! Dicen que todos tenemos un gemelo por ahí perdido ¿no? (risas). Y ya para ir terminando, quería saber si aparte de Miguel Rios, Manolo Tena, la Orquesta Mondragón o Joaquín Sabina, has compuesto para otros artistas que nada tengan que ver con el rock o el blues. Ya sabes, algo de lo que te puedas avergonzar…

A veces, me han venido multinacionales para que les componga temas a sus artistas de éxito, súper comerciales, ¡pero me da una pereza! Mi onda es el blues y el rock. A nadie le amarga el dulce de tener un gran éxito. Todas las bandas deben de tener un hit, nosotros lo tuvimos con la Vargas Blues Band, pero siempre basándome en mi estilo. Hay estilos que nunca me atrevería a tocar. De hecho, una vez me contrató un artista de música electrónica, para hacer tres actuaciones con él. Me pagó muy bien y todo, pero nunca he pasado tanto corte en un escenario. No me atrevía a mirar a la gente a la cara, sentía una vergüenza brutal.

Y con esta divertida anécdota, creo que podemos dar por cerrada la entrevista con Javier Vargas. Muchas gracias por tu tiempo Javier, nos vemos el siete de septiembre en la sala Apolo de Barcelona, junto a Ritchie Kotzen. Será un buen concierto, sin duda.

Pues encantado… Antes de acabar, quería comentarte que en la gira de “Cambalache & Bronca” viene con nosotros una cantante y guitarrista argentina que se llama Vanesa Harbek, que es el último fichaje de la Vargas Blues Band y que a tu compañero de Canarias le gustó mucho, y seguramente vendrá cuando toquemos en Barcelona. Al igual que José Rulo, que ha tocado en el nuevo disco. Es un aliciente más de lo que se van a encontrar.

Pues dicho queda, ¡hasta otra Javier! Ha sido un auténtico placer.

Autor: Ivan Allué

Foto de directo: Tony Ventura

(Podéis leer la crónica de la VBB en Canarias aquí)

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