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Publicado el 10/10/2017 por Pablo Folgueira

ENTREVISTA A FERNANDO GALICIA POBLET (AUTOR DE “INOXIDABLE”)

“Nosotros somos la generación que vamos a ver morir a las grandes bandas y nos hace falta un relevo”

El musicólogo Fernando Galicia Poblet ha publicado recientemente “Inoxidable. Formación, cristalización y crecimiento del Heavy Metal en España. 1978-1985”, un extenso y documentado análisis de los primeros años de la Historia del Heavy Metal de nuestro país. Justo antes de que presentara esta obra en Gijón, en un acto en el que también participaron Julia María Martínez-Lombó, autora de “Olimpo del Metal”, Alberto Rionda (AVALANCH, ALQUIMIA), y Eduardo García, del Taller de Músicos del Ayuntamiento de Gijón, tuvimos la oportunidad de charlar con él para que nos hablara de su libro, y a través de él, del pasado, el presente y el futuro de nuestra música.

Inoxidable

Hola, Fernando, y gracias por atender a MetalCry. ¿Podrías contarnos cómo surge la idea de este libro?
Pues la idea del libro surge hace mucho tiempo. Cuando entré en la Facultad ya tenía claro que quería doctorarme y hacer una tesis sobre Heavy Metal, lo cual parecía una “marcianada” total en la Universidad. Con el tiempo hice la tesis, y esa tesis, un poco adaptada, es lo que ha sido el libro. Pero la idea la tenía desde hacía muchos años.

Con anterioridad habías escrito otro libro de temática muy parecida, “Espíritus rebeldes”. ¿Qué conocimiento aporta “Inoxidable” frente a lo que aportaba “Espíritus rebeldes”?
Pues aunque son dos libros que, a priori, puede parecer que son sobre la misma temática, que es el Heavy español, son muy distintos. “Espíritus rebeldes” lo que aportaba era una visión panorámica de lo que era el Heavy Metal en España, desde que empezó hasta el momento en el que se editó el libro, allá por 2005 o 2006. Pero es una panorámica general, es pasar por encima de la evolución que tuvo, hay unas pequeñas biografías de las bandas más significativas de cada período, y aportaba, en su parte final, una parte de entrevistas, que podía no haber estado, pero que me parecía un material interesantísimo para cualquier investigador.

Eso es un poco lo que era “Espíritus rebeldes”, mientras que “Inoxidable” es un estudio más profundo. Se acota mucho más el período, desde el 78 al 85, aunque en el primer capítulo se aborda todo lo anterior al 78. Hay una investigación histórica en la que se pone en cotexto el Rock y el Metal con todo lo que pasó en España en esa época, en plena Transición, que es importantísimo. No podemos entender el Heavy Metal sin relacionarlo con la realidad social, política y cultural que había en esa época, que son los grandes factores que hacen que el Heavy Metal español sea tan distinto al de fuera, al de los países anglosajones.

Luego, en la segunda mitad del libro, hay un capítulo entero de análisis musical “puro y duro” que viene a sacar a la luz qué es lo que hace que el Heavy español suena como suena. He intentado ver, por ejemplo, lo que es una estructura típica de una canción de Heavy Metal de principios de los ochenta, buscando los aspectos netamente musicales que hacen que el Heavy Metal español tenga esa idiosincrasia.

Y después en el último capítulo hablo de la dimensión verbal, es decir, analizo las letras de canciones, los títulos de los discos y de las canciones, e incluso los nombres de los grupos, qué influencias tienen, como el Rock urbano como aglutinador de todas las influencias, y luego las temáticas principales que aborda el Heavy Metal español de la primera mitad de los ochenta. Porque muchas veces se piensa que el Heavy Metal viene de esa frase típica de “sexo, droga y Rock n’ Roll”, y nada más lejos de la realidad, en España no se ajusta a ese patrón.

Entonces yo creo que “Inoxidable” es mucho más profundo y mucho más concienzudo de lo que era “Espíritus rebeldes”.

Sobre la temática de las letras recuerdo que habías puesto una encuesta en Facebook en su momento.

Sí, y tuve mucho apoyo en las redes sociales, y a través de entrevistas que hice, bien a través de e-mail bien personales, que hice a muchísima gente de dentro del Heavy Metal y también de fuera del Heavy Metal, que creo que también es una visión muy importante a tener en cuenta. Y luego también a gente que vivió aquella época, tanto de dentro como de fuera, y a gente que no lo vivió bien porque eran más jóvenes (o que ni siqueira habían nacido), para ver qué percepción tienen ahora de lo que fue aquel fenómeno.

Como especialista en el tema, ¿cuál es la conclusión más interesante a la que llegaste durante la investigación?

Pues la conclusión más importante es una conclusión que estaba “cantada”, porque no es ningún secreto y aquí se demuestra que en España hubo una escena de Heavy Metal grande, significativa, que tuvo mucha importancia en lo que es la Historia musical reciente de España, y yo creo que esa es la principal conclusión. Porque parece que ahora, si hablas de la música de principios de los ochenta, todo el mundo se acuerda de la Movida, y yo que soy de Madrid te lo puedo decir: la Movida fue una cosa que, musicalmente, fue casi anecdótica, marginal. Cuando Alaska estaba llenando la sala Rockola que eran unas 800 personas, grupos de Heavy estaban llenando el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid que son seis o siete mil personas.

Inoxidable 01

En la presentación, de izquierda a derecha, Julia Mª Martínez-Lombó, Fernando Galicia, Eduardo García y Alberto Rionda.

Ya que sale el tema de la Movida, ¿qué diferencia ves entre esa Movida a la que se le da más bombo y el Heavy de la época, como esos OBÚS que llevas en tu camiseta y que también son de Madrid, o BARÓN ROJO?

Fueron cosas muy diferentes. A ver, no hay que negar la Movida, no es que fuera mejor ni peor, la Movida fue un fenómeno muy importante de la época de la Transición, pero creo que tuvo un reflejo mucho más importante en las artes plásticas, como la pintura, la escultura o incluso en la moda con todos sus colorines y su extravagancia, que en la música. Musicalmente pocos tenían idea de tocar y solían hacerlo mal por regla general. Y no me estoy metiendo con ellos, es que ellos mismos lo dicen, nos dicen “nosotros no sabíamos tocar, los que sabían tocar eran los rockeros”. Entonces, musicalmente, tuvo una importancia menor de lo que pudo tener el Heavy Metal, el Rock urbano o incluso, fuera de estos estilos, el flamenco o lo lolailo de grupos como LOS CHICHOS, LAS GRECAS o LOS CHUNGUITOS que en aquella época estaban pegando muy fuerte en Madrid.

¿Te encontraste con algún dato que no te esperabas? ¿Hubo algo que te sorprendió especialmente?

Especialmente, pues no, nada que no me esperara o que no me oliese de alguna manera. Pero, por ejemplo, en lo que se refiere a las letras sí que va a haber más de uno que se va a sorprender, porque, como te decía antes, se piensa que el Heavy español es “sexo, droga y Rock n’ Roll”, cuando en realidad eso solo se ajusta a determinada parte del modelo americano. En España, por ejemplo, las letras sobre drogas son cuatro o cinco y todas son para decir “no te enganches, no seas tonto, que eso es malo”. Sus autores habían visto a gente morir durante esa “epidemia” de drogas de principios de los ochenta que tanto daño hizo a heavys y a no heavys. Entonces, mientras en el mundo del Pop, de la Movida, con toda esa felicidad que había, el que no se drogaba decía que lo hacía porque era lo que molaba…

Eso me recuerda a aquella frase de Tierno Galván de “el que no esté colocado, que se coloque”.

Sí, eso fue un gran error, ha pasado a la historia como una anécdota simpática pero, en realidad, hizo bastante daño.
Entonces los heavys, a diferencia de los otros, como venían de los barrios de la periferia, de los suburbios, que fue donde entró la droga, sobre todo la heroína, vieron que moría un montón de gente muy joven, y fueron los primeros grupos que dijeron “coño, pues esto no es tan guay como nos estaban contando, es algo peligroso”, y eso se refleja en las letras.

Y a veces se piensa que el Heavy tiene que ver con la violencia y no, te pones a analizar las letras del Heavy Metal español y no, es un tema que, por decirlo simple y llanamente, se la sopla un poco. Entonces, ese tipo de cosas quizá me sorprendieron, no porque no me lo esperara, sino porque tenía menos incidencia de lo que yo pensaba. Yo me olía que era poco, pero es que era menos de lo que me esperaba.

¿Cómo ves el panorama de la investigación sobre Heavy Metal a nivel internacional? ¿Y en nuestro país?

Puff, hay que diferenciar. Fuera de España es otro mundo, podemos decir que es otro planeta, o que nosotros estamos en otro planeta por decirlo de alguna manera. Fuera de España, los países anglosajones tienen ya una tradición musicológica sobre música popular y de Heavy Metal muy importante.

Como Robert Walser…

Sí, y otros, pero no solo musicólogos. Digamos que la Sociología, la Musicología y otras disciplinas realizan estudios en colaboración. Y hay un montón, fuera te pones a buscar y hay montones de libros serios, no como aquí, que hay libros, que también están muy bien, de fans o de periodistas, en plan biografías de BARÓN ROJO, o una Historia del Heavy Metal en España que son todo pequeñas biografías a veces parciales, a veces poco objetivas.

A nivel serio musicológico o sociológico no hay nada. Creo que yo he sido pionero en esto, y también está Silvia Martínez, en Barcelona, que hizo una tesis sobre Heavy Metal no español, sino Heavy Metal en general, que está en catalán y yo sin ser catalán ni saber catalán me la he leído. Realmente fue la primera tesis sobre Heavy Metal en España, pero a lo mejor no tuvo la repercusión que pudo tener “Espíritus rebeldes” o que puede llegar a tener “Inoxidable”, pero es una aportación muy valiosa. Realmente somos muy pocos, con los dedos de una mano podemos contar la tesis de Silvia, “Inoxidable”, el libro de Julia Mª Martínez-Lombó, “Olimpo del Metal”, sobre el Heavy en Asturias, y poco más. A nivel serio de estudio académico creo que no hay más. Bueno, y también está el caso de Salva Rubio, que aunque no es musicólogo ni académico ha escrito dos libros muy serios y muy completos sobre Metal Extremo.

Hablo a nivel del Heavy Metal, de otros estilos se están haciendo cosas interesantes, como los trabajos de Gonzalo Fernández Monte sobre el Ska en España, o los del sociólogo Fernán del Val, sobre el Pop-Rock de la Transición, que también es muy importante citarlo.

Hay una nueva hornada de musicólogos que estamos sacando la cabeza y que tenemos que estar unidos porque es la única manera de que España pueda equipararse a otros países.

Como musicólogo tus conocimientos también abarcan otros estilos musicales, ¿ves alguna relación entre el Heavy y otros estilos? O, siendo más polémicos, ¿ves una diferencia neta entre el Heavy y otros estilos más, digamos, “académicos”?

Hombre, para empezar el Heavy es una música popular urbana, y en España la Musicología se ha centrado en la música “clásica”, o en el folklore popular desde la Etnomusicología. A esa tradición musicológica le faltaba cubrir una carencia enorme en lo que se refiere a la música popular urbana, que llevamos en el iPod por la calle.

Mira, te voy a contar una anécdota: Una vez me llamaron para dar una clase en mi propia Facultad cuando ya estaba doctorado, y yo a los alumnos les decía “yo soy como vosotros, hace poco estaba ahí sentado”, y les hice la siguiente pregunta: “¿cuántos de aquí lleváis un iPod o un reproductor, un walkman o un discman los más vintage? ¿cuántos lleváis un reproductor de música por la calle?”. El noventa por ciento levantó la mano. Y les hice otra pregunta: “¿cuántos de vosotros lleváis en vuestro reproductor a Mozart, a Beethoven, a Brahms, a Chapí?” Nadie. Y entonces les dije, “en vuestros reproductores llevaréis Rock, Pop, Hip-Hop, Reggeton… entonces, ¿por qué nadie de la gente que sale de la carrera de Musicología se dedica a estudiar eso que lleváis?”. Esa es yo creo una de las grandes diferencias con los países anglosajones.

Entonces el Heavy Metal como música popular urbana ya presenta diferencias con el resto de los estilos sobre los que se han llevado a cabo estudios en España tradicionalmente, pero digamos que es porque eso está en otro ámbito o, mejor dicho, en otro círculo estilístico. Sin embargo, como ahora ya están estudiando esas músicas por parte de esos musicólogos de la “nueva hornada”, pues hombre, el Rock y el Pop ya van encontrando su sitio con sus diferencias, claro.
Sin embargo, el Heavy Metal con estilos como la música clásica sí que tiene mucho que ver, pero bueno, yo creo que no por ser Heavy Metal es más distinto que otros estilos.

En su momento organizaste unas Jornadas de Heavy Metal en la Universidad Complutense. ¿Qué consideras que aportaron al conocimiento del género?

Pues yo creo que bastante, sobre todo visibilidad. Al menos hasta hace unos años la Musicología española estaba centrada en lo que yo llamaba “la música de los muertos”, todo eso que había pasado en los siglos anteriores. O bien se centraba en la música clásica o en el folklore de los pueblos. Entonces yo creo que situar esas Jornadas en la Facultad de Geografía e Historia, que es donde se estudia Historia y Ciencias de la Música, pues le dio una visilidad y un ámbito académico que no había tenido hasta entonces, lo primero que aportó fue una visibilidad académica que no había tenido hasta ese momento. Y luego, que por ellas pasaron la plana mayor del Heavy Metal nacional, desde músicos de SARATOGA, MÄGO DE OZ o LUJURIA, que entonces eran los que abanderaban aquello. Estuvo Walter Giardino de los argentinos RATA BLANCA, y también estuvieron Jorge Salán, José de Castro, y fueron productores, gente de discográficas, periodistas como Mariskal Romero, Mariano García, Raba Basa,… Pasaron todos, y quieras o no, toda la experiencia acumulada de todos esos grupos, productores, periodistas y gente que trabaja en el ámbito del Heavy Metal aportó muchísimo conocimiento, tanto a mí que lo organizaba como a la gente que fue a verlo. Pero en su momento tampoco se vio tanto, fue casi el tiempo el que las ha colocado en su lugar (risas). La primera edición fue bestial y se montó un cirio importante, luego las organizamos de varios días y el público también se fue diversificando. Pero yo creo que aprotaron mucho conocimiento y a partir de ahí pues fueron surgiendo nuevos libros. Y yo conocí allí a un jovencísimo Manuel Seoane que ahora es uno de los grandes guitarristas de este país, o a Jorge Salán que estaba empezando y ahora ya ves dónde está.

Yo creo que aportaron mogollón, a mí y a la gente que estuvo allí, porque sirvieron para aprender un montón de cosas que de otra manera a lo mejor no las hubiéramos podido aprender nunca.

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De izquierda a derecha, Julia, Fernando, Eduardo y Alberto.

¿Cómo ves el Metal en nuestro país? ¿Crees que goza de buena salud?

Sí y no (risas). Es una pregunta que me suelen hacer y digo que ahora se toca muchísimo mejor ahora que en los ochenta, los músicos están muchísimo más preparados que en los ochenta. También hay mucha más información y mucha más accesibilidad al aprendizaje, y eso hace que ahora los grupos tengan una calidad técnicamente hablando muy superior a la de los grupos de los ochenta.

Sin embargo, en los ochenta lo que pasó es que los grupos tenían una conexión con la calle que era brutal. Era un ambiente social y cultural, en plena Transición, recién acabada la dictadura, en el que la gente salía pidiendo libertad a gritos. Mientras que los músicos de ese movimiento que fue la Movida lo expresaron con colorines, el Heavy Metal lo que hizo fue sacar la rabia contenida, y de hecho todo lo que había de crítica al sistema en el Heavy de los ochenta se ha perdido en el Heavy actual. Ahora son grupos muy buenos, pero la temática es muy distinta y no conecta tanto con la calle y tampoco es que la gente lo pida. En aquella época los chavales de la calle estaban demandando que algún grupo sacara a la luz todas las miserias con las que vivían, lo que habían pasado o lo que querían hacer. Ahora no es así, no hay esa necesidad social ni cultural y las temáticas son más inocuas.

Entonces, respondiendo a tu pregunta, ¿goza de buena salud?, yo creo que sí, ahora hay muchos grupos y muy buenos, pero por otro lado, como sabes, los medios de comunicación lo han abandonado y se tiene que mover en el underground, y aunque hay muchos chavales que se están enganchando al Heavy Metal, sigue siendo un estilo musical que va por debajo del mainstream, que está oculto debajo de toda esa corteza de música de usar y tirar.

¿Tiene buena salud? Sí, pero por otro lado, si no tiene ese apoyo de los medios y la infraestructura necesaria, tampoco va a poder desarrollarse mucho más.

A veces da la sensación de que los estilos más, digamos, contestatarios, como el Rock y el Metal, han surgido, como nos decías antes, en esos barrios de la periferia, zonas obreras, a veces deprimidas, que sufrieron los procesos de reconversión y desindustrialización. ¿Lo ves como algo propio precisamente de esos sitios que no se pudo dar en otros sitios diferentes?

Es que es su sitio natural, y pasó igual en Inglaterra en los lugares de los que vinieron BLACK SABBATH, JUDAS PRIEST o IRON MAIDEN, y precisamente por eso en el libro lo relaciono tanto con la realidad social y cultural que se vivía entonces, porque no se puede entender el Heavy Metal sin esa realidad, porque el Heavy surge de la necesidad de chavales en paro y sin dinero de reivindicar sus formas de vida, sus quejas, sus ideales, sus ilusiones también. El Heavy Metal nunca ha estado vinculado a clases y ahora hay fans del Heavy Metal de todas las clases, pero el Heavy Metal cuando surge lo hace como la expresión de la clase media, media baja y clase obrera que trabajaba en las fábricas o estaba en paro, que después de la dictadura buscaba escapar del modelo de familia, o de la religión y que no lo tenían fácil, que lo tenían mucho más difícil que la gente de las clases altas, y entonces el Heavy Metal surgió como la expresión de esos sentimientos, de esas ansias de libertad. Y por eso surge en esos barrios, pero pasó en España y pasó en Inglaterra y en Europa en general. Fue diferente en Estados Unidos, donde surge un poco como oposición a la cultura parental, a todo aquello de que el Rock n’ Roll es diabólico y es malo. Y entonces en Estados Unidos surge más en la clase media más que en la clase obrera por eso, aquel es otro modelo social. Las necesidades son distintas, pero al final el género viene a surgir más o menos por lo mismo.

Por último, ¿hay algo que te gustaría decir a nuestros lectores?

Pues que apoyen mucho el Heavy Metal, que apoyen mucho el Heavy Metal español. Que es muy importante que le demos visibilidad al Heavy Metal no solo como una música que es divertida, sino que hagamos entender al público y a la sociedad que también es algo interesante. Y a la vez, que tiene que estar conectado con la calle, que si la calle no lo apoya… Es importante que se apoye a las bandas, no digo a las de siempre, que también, sino que a las nuevas generaciones hay que apoyarles muchísimo, hay que ir a los conciertos, hay que comprar sus discos, porque son el futuro. Si no, dentro de unos años, si no apoyamos esto ahora, tendremos un desierto. Nosotros somos la generación que vamos a ver morir a las grandes bandas y nos hace falta un relevo, y en España hace falta un relevo también, así que hay que apoyar al Heavy Metal muchísimo.

Y luego, por supuesto, por la parte que me toca, que muchas gracias por leeros “Inoxidable” y “Espíritus rebeldes”, pero también libros como el de Julia, claro

Autor: Pablo Folgueira.

Foto de portada: Javier Paredes.

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