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Publicado el 21/04/2018 por ivan allué

ENTREVISTA A DE KALLE

“Ahora, si tocáramos como entonces, tendríamos quizás millones de visitas en YouTube”

DE KALLE es una banda que hizo historia el siglo pasado, tanto en Barcelona como en muchas capitales europeas. Seguramente más de uno que supera los 40 años se acuerda de ellos, pues eran un grupo curtido en las calles, como bien indica su mismo nombre, que  pueden estar bien orgullosos de haber entrado en las enciclopedias de la música como el único grupo con un directo grabado en un Metro de Barcelona. Nuestro compañero José Luis Pérez Redondo estuvo rebuscando un tiempo por las redes sociales para dar con el guitarrista Jesús Pérez Martín, miembro fundador de DE KALLE, y hacerle la minuciosa entrevista que os traemos hoy.

Buenos días Jesús, ¿qué tal?

Buenos días. ¡Muy bien!

Es curioso que DE KALLE fue conocido realmente en Barcelona cuando, en realidad, los hermanos Pérez Martín proveníais de Madrid. ¿Por qué hubo esa mudanza de la capital del Estado a la Ciudad Condal?

Bueno, la verdad es que resulta es una larga historia que habría páginas para escribir, pero vamos a resumir lo máximo que podamos. Yo soy el hermano mayor de los tres que formábamos De Kalle, dentro de una familia de nueve hermanos, yo era el mediano de estos nueve, como te digo. Después estaba Ran, que era más pequeño que yo, siendo Roberto el más pequeño de todos. Empecé yo tocando la guitarra a principios de los 70 con un grupo llamado Spectro. He tocado con muchos grupos conocidos de “La Movida madrileña”; como por ejemplo: Morís, Alaska (cuando era Kaka de Luxe), Alarma, Tequila, etc… Luego me fui al Servicio Militar con 19 años y cuando me licencié me lancé a recorrer mundo.

Me colé en un tren que salía para Andalucía, en el invierno del 1981. Estando allí cogí la guitarra que tenía, que era una Fender Stratocaster antigua con un amplificador a pilas, y me puse a tocar por las calles. No me daba para más mi nivel adquisitivo, aunque luego con lo que ganaba fui mejorando. Me cansé de vagar por esos mundos de Dios y, un día antes de Reyes del 1982, llegué a Barcelona, mi ciudad soñada siempre, en donde me puse a tocar por Las Ramblas, y cuando mis hermanos se enteraron que me iba bien se vinieron. Primero se vino Ran, que me pasaba la gorrilla y a quien después le compré un bajo que luego me fue pagando con lo que sacábamos, pues íbamos al 50%.

Roberto era aún menor de edad, por aquel entonces tenía unos 15 años, y no podía venirse con nosotros todavía, con lo cual él estaba con mi madre en Madrid aporreando tambores de detergente Colon, con unos palos que se hacía, pero cuando tenía unos 16 o 17 años me lo traje para Barcelona. Así empezó realmente el grupo. También recuerdo que la primera canción que nos aprendimos fue “Smoke on the Water” de Deep Purple, porque era una canción fácil de aprenderse para mis hermanos que no tenían tanto bagaje como yo en este mundillo. Aunque hay que remarcar que, antes de que vinieran ellos, yo solo ya me había recorrido casi todas las capitales europeas.

Comenzasteis haciendo versiones de grupos extranjeros; como por ejemplo: DEEP PURPLE, GUNS N’ROSES, AC/DC, LED ZEPPELIN… ¿Quién elegía las versiones?

Pues entre los tres, porque nos gustaban a todos. Yo soy el mayor, nací en el 1959, y empecé con Jimmy Hendrix, AC/DC, Deep Purple, Led Zeppelin… Esos son los grupos que me influenciaron a mí. Pink Floyd también, aunque de ellos no tocábamos nada de nada. Luego, mis hermanos eran más ochenteros. Introdujeron a Aerosmith, The Cult, Guns and Roses, Scorpions… todos esos grupos de los 80. Nos gustaban mucho Dokken, pero no hicimos versiones suyas.

Recuerdo como si fuera ayer veros tocar con regularidad en “La Redonda” del metro de Plaza Cataluña, donde ofrecíais de manera totalmente gratis auténticas actuaciones en directo, algo que hoy es impensable. ¿Echas de menos aquellos días?

Tengo nostalgia cuando veo los vídeos de la época, porque aquello fue muy bonito, era algo realmente maravilloso y  pura  entrega con la gente, había comunión con el público que teníamos. En esos días, los chavales empezaban a aprender, jóvenes con ilusión que empezaban a hacer grupos venían allá y se inspiraban en nosotros. Una versión costaba mucho sacarla antes, era muy difícil tocar como tocaba esa gente. Nosotros, pues digamos que lo hacíamos bien, entonces la gente venían a estar cerca, es así. Recuerdo que muchas personas, tras la actuación, hablaban con nosotros y nos compraban los discos que llevábamos.

Ahora, con la legislación que hay, es muy difícil que eso se repita, no se puede, pues los músicos que tocan en la actualidad lo hacen muy bajito. Aun así tienen problemas, pues el ayuntamiento te obliga a llevar unos limitadores de decibelios en el amplificador y para que te den el permiso tienes que llevarlo, ya que si pasa un Policía Municipal y te ve tocar sin él por encima de lo permitido, te ponen una multa y te quitan el equipo, además de, por supuesto, el permiso. Así de duro está este mundo de músicos callejeros. Pero, volviendo a la pregunta, sí que tengo nostalgia, lo que pasa es que la vida continúa, uno se hace más mayor y hay otros retos, son etapas de la vida, simplemente.

Aunque DE KALLE sois los tres hermanos, no hay que dejar de mencionar al guitarrista y voz Mario “Pelusa” Suffloni (Las 2 Caras de la Moneda), ni al cantante Gerard Busse (“Underground”) ¿Sigues en contacto con ellos?

Pues con Gerard Gusse tengo de vez en cuando contacto, pues sigue vinculado al mundo de la música. Con mis hermanos también de vez en cuando, pero, vamos, cada uno está en una punta. En lo referente al “Pelusa”, está en Argentina y no tengo contacto. Tengo más contacto con su mujer o su hijo que los tengo agregados al Facebook, pero con él no tengo comunicación. A lo mejor mi hermano Ran sí sabe de él, pues fue allí y creo que lo visitó, pero yo no tengo ese placer.

Creo que sois el único grupo de Rock que ha grabado un directo en el Metro… ¿Tienes constancia que lo haya hecho alguien más?

Somos el único grupo en el mundo y en la historia musical, de momento, porque, que yo sepa, no hay nada documentado. Si lo hubiera ya habría salido, con lo cual no hay nadie que haya grabado como nosotros en un suburbano. De eso puedo estar orgulloso, conseguí mi sueño hacerlo realidad. Puedo decir que se grabó tal y como tocábamos allí; estaban los micrófonos puestos estratégicamente, no se modificó apenas nada en el estudio de grabación y el ingeniero de sonido supo plasmar en un disco toda la esencia de aquel día, fue un trabajo muy bien hecho. Solamente en el estudio Bit a Beat de Rubí (Barcelona) se metió una acústica en el tema “Starway to heaven” de los Led Zeppelin y se añadieron algunos coros a la misma canción.

Hay que remarcar que actuasteis tanto en el norte de España como en el extranjero y entonces no había Internet ni mucho menos las redes sociales tan conocidas hoy en día. ¿Cómo fueron esas actuaciones?

La cuestión es que esto es un arma de doble filo. Ahora, si tocáramos como entonces, tendríamos quizás millones de visitas en YouTube. En el momento en que vivimos, cualquier cosa la grabas y la gente se interesa por algo novedoso. La popularidad que cogimos allí en Barcelona y por las capitales europeas que visitamos, si hubiera existido está herramienta, seguramente se multiplicaría por 1000. En aquella época nuestra comunicación era con los periodistas que iban a vernos y en cada ciudad que visitamos nos hacían un reportaje en los periódicos, de hecho, tengo por casa un dossier muy grande de los recortes de prensa. En aquellos días la difusión era vendiendo, incluso llegamos a vender 1000 copias en una semana, que era algo increíble, ¡eso era muchísimo!

Un disco no es una entrada en Youtube de alguien que lo ha visitado, es comprar por 1000 pesetas (6 euros) un trabajo en formato físico. Llegasteis a ser teloneros de unos dinosaurios de nuestro rollo como son SAXON. ¿Qué tal la experiencia?

Telonear a Saxon para nosotros fue una experiencia brutal, ya que era otro sueño que teníamos, aunque ese sueño era de los tres, pues hacía tiempo que lo veíamos como público, pero abrir para ellos era otro nivel. Teníamos el mismo representante que Los Rebeldes y él traía grupos importantes a España, con lo cual pensó en nosotros para que le hiciéramos de teloneros a Saxon y los Mama’s Boy, grupo que ya venía con ellos. Fue una experiencia muy guay, pues vinieron a visitarnos los Mama’s a los camerinos. Curiosamente, ellos eran tres hermanos como nosotros, o sea, que cuando se enteraron se interesaron por nosotros. Al cantante Biff Byford de Saxon solo lo vimos en la prueba de sonido.

Cuando salimos al escenario, delante del respetable, no nos pusimos nerviosos ni tuvimos miedo escénico. Teníamos muchas tablas a nuestras espaldas por todos los escenarios que habíamos pisado. Biff Byford nos vio desde la puerta de un palco que había, eso me lo contaron los de la Cruz Roja, pues claro, escuchaba tanto jaleo desde detrás del escenario que se interesó, así que supongo que pensó “Mirá tenemos buenos teloneros”. También hay que decir a su favor que se enrollaron muy bien, porque pudimos tocar con la tercera parte de la potencia que tenían ellos. Tocamos con la misma intensidad que los Mama’s, que eso no lo hace nadie, ya que normalmente se le dice al técnico de sonido que no suba más de la marca que le dejan en el control.

Fue un concierto totalmente con todas las de la ley, o sea, que eso es lo bueno de ese espectáculo, lo único que, por supuesto, el escenario era mucho más pequeño que el suyo. La gente no nos dejaba ir, hicimos tres bises, era tal lo que nos reclamaban que desmontaron la batería y la tuvieron que montar de nuevo, que eso lo tengo grabado en vídeo. Todos los demás componentes del equipo de los otros grupos del cartel flipaban, había una entrega muy buena por parte de toda Barcelona aquel día hacia nosotros.

También tocasteis con un gran referente del Heavy patrio como son BARÓN ROJO. ¿Me puedes contar algo?

Estás en lo cierto, tocamos con ellos, esto me gusta mucho que lo menciones. Fue un concierto de putísima madre, creo, si no recuerdo mal, que lo dimos en Cornellá de Llobregat. En esa época estaba tocando el bajo Pepe Bao con ellos, que fue justamente cuando se marchó Sherpa y Hermes del grupo. Al final de todo el concierto tocamos “Highway to Hell” de AC/DC juntos. Yo cogí en hombros a Armando de Castro (tocando los dos su respectiva guitarra), porque en aquellos días yo estaba cachas. Hoy en día ni de coña lo podría hacer.

DeKallePortadaLaKalleDelVicioTodos vuestros trabajos publicados salieron en formato de vinilo y en uno de ellos incluisteis en el interior un cómic de vuestra historia. ¿Quién dibujó esas viñetas?

Esto es una historia muy guapa de contar, es algo muy interesante a reseñar. Pues este cómic lo dibujó Jorge “El largo”, que era un guitarrista que también tocaba en la calle, después que yo y antes que vinieran mis hermanos, porque, como te he contado, yo por entonces ya llevaba mucho tiempo tocando. Él era dibujante de una publicación famosa, creo que era “El Víbora”. Un día me dijo: “Hostias, yo quiero dibujar vuestra historia”, y le conté las peripecias que había pasado, que más o menos ya sabía de las anécdotas que le contaba. Ese cómic fue lo primero que vendimos en la calle, y con las pelas que sacamos pagamos nuestra primera maqueta en un estudio.

Con lo que ganamos con la maqueta, y con el contrato discográfico de Justin Records y el Taller de Musics de Barcelona, que colaboraron también, ya que mi hermano Roberto daba clases de batería en esta escuela, pagamos el primer vinilo. También ahorrando lo que la gente nos daba cuando tocábamos. Fueron diez años a tope sin parar de tocar por España y por gran parte de Europa. Vendimos más de 10.000 copias en la calle, mano en mano, de cada disco, eso sin contar lo que vendían en las tiendas y en los bares. En el área de descanso de las autopistas siempre veíamos nuestros casetes ahí, junto con otros grandes artistas. Esa es la historia resumida a grandes rasgos, aunque se quedan muchas cosas en el tintero.

En el disco ‘Las dos caras de la moneda’, contasteis con un par de colaboraciones de lujo, como fueron Nacho Lesko (piano), conocido por su paso por EL ÚLTIMO DE LA FILA, y también Dani Nel·lo (armónica),  de los no menos conocidos por aquella época LOS REBELDES. ¿Os ayudo a vender más?

Pues no, ya teníamos nosotros una reputación. Quizás en las tiendas hiciera algo pero, lo que te digo, no teníamos el control de eso ni lo queríamos tener, ese tema era cosa de la discográfica. La discográfica nos dejaba el trabajo a precio de coste y eso era un trato que pusimos como condición en el contrato. Que vinieran, tanto Nacho como Dani, no dejaba de ser un favor entre colegas de profesión, no teníamos ninguna campaña de marketing como lo pudieran tener otros grupos de Barcelona, éramos amigos de la escena barcelonesa. Seguramente sus nombres en las tiendas algo hicieran, pero en la calle no decíamos nada de las colaboraciones, quien lo compraba era por la música que ofrecíamos.

Si no me falla la memoria, llegasteis a grabar un par de trabajos discográficos y un último trabajo en directo, grabado en el Metro de Barcelona, llamado “Underground”. ¿Se pueden conseguir por algún medio esas reliquias?

No se puede conseguir, creo que si se busca en alguna Feria del Disco puedes encontrar algo, aunque como se van agotando cada día es más difícil, que es algo muy lógico. Luego hay gente por internet que los vende, por cierto muy caros, porque es algo muy buscado que más de uno quiere tener ese recuerdo. Yo tengo los masters, pero no he pensado en hacer negocio con ellos, no estoy por la labor, ahora estoy en otra película fuera de eso.
La discográfica tenía los derechos, pero ha quebrado como la gran mayoría en ese negocio.

¿Por qué en cada trabajo hay un cantante diferente?

Pues bueno, las circunstancias hicieron que Ramón, el primer cantante, abandonará el grupo en la gira que estábamos haciendo con los Kruiz (grupo ruso). No era ni mucho menos por problemas con él, era por asuntos personales que no voy a tratar. Después de esto, como no teníamos tiempo para buscar sustituto, mi hermano Ran se aprendió las canciones y grabó el primer disco, “La Calle del Vicio”. Pero él no quería cantar, quería centrarse en el bajo, que era su instrumento. Referente al “Pelusa”, no quería cantar tampoco, pero nosotros no buscábamos un guitarrista  (aunque sonábamos incluso mejor). Él no quería cantar más y, claro, tener un guitarrista más y sin cantar no era lo que necesitábamos. Queríamos un cantante que se centrará en la voz, con lo cual, por cosas suyas, él volvió a su país; Argentina.

Gerard Busse cantaba muy bien, además tocaba la guitarra también para los directos, pero entonces fui yo quien decidí disolver el grupo y cada cual tiró por su lado. Pero también fue una auténtica pena, porque con este cantante ya podríamos habernos vuelto más profesionales y haber grabado nuestro primer disco en condiciones, dejando atrás la calle. A nivel musical, como en otras facetas, han evolucionado nuestras vidas desde entonces. Gracias a nuestro trabajo, y gracias a la calle,  estamos bien situados los tres.

Suele ser muy habitual que, pasados unos años de la separación de un grupo, se vuelvan a juntar sus componentes para dar un concierto recordando viejos tiempos. ¿Se ha llegado a replantear reunir puntualmente al grupo?

Nos lo han dicho varias veces, hacer algo especial conmemorativo. Yo, ahora mismo, tocó más que nada en acústico con el Sitar, pero muy de vez en cuando cojo la eléctrica. A lo mejor algún día puede que ocurra, no lo descarto en absoluto, esto es algo que está a la orden del día.  Sería más algo por placer que por otra cosa.

El grupo duró muy pocos años… ¿No es así?

Fueron diez años muy intensos, no te puedes llegar a imaginar. No lo voy a asegurar al 100%, pero puede ser que seamos el grupo que en diez años ha tocado más, cuando digo más son más horas seguidas en directo. Nosotros en un pase en Pamplona, por ejemplo, en día normal, nos tirábamos ocho horas tocando. No un concierto de hora y media, sino de ocho horas. Solamente parábamos para comer algún bocata cada par de horas. Incluso a veces nos salía sangre de las manos en las uñas, pero lo disfrutábamos tanto que, claro, no nos importaba hacer lo que hiciera falta para hacer feliz a la gente. Teníamos que aprovechar el buen tiempo, porque luego el invierno era más duro en la Plaza Cataluña, que estaba muy bien, pero no podíamos tocar cada día, solamente íbamos los fines de semana.

Muchas gracias por atenderme Jesús, y espero algún día veros de nuevo.

Si la Sra. Colau nos dejara tocar en la Plaza Cataluña como antiguamente eso sería otro sueño. Volver a hacer allí otra vez historia, porque cuando grabamos el directo pusieron vallas de protección, todo con permisos del ayuntamiento que había entonces. Eso si sería un buen colofón para el grupo. Ahora hay mucho turismo de todos los lugares del mundo, nos hemos vuelto más cascarrabias y no aguantamos nada, pero en aquel tiempo nos escuchaban desde el Bar Zurich hasta la Plaza Colón, era algo digno de ver, congregábamos a mucha gente.

Autor: José Luis Pérez Redondo