0

DREAM THEATER - BEC, BILBAO - 29/04/2017

REAFIRMANDO SU PRESTIGIO

Images & Words representa uno de los más sólidos pilares del metal progresivo; uno de los discos que asentaron el sonido de una nueva era, así como el trabajo que lanzó a Dream Theater al éxito y lo convirtió en la banda de metal progresivo por antonomasia. Virtuosismo, energía y un rejuvenecedor soplo de aire fresco. Los estadounidenses regresaban a España tres años después de su anterior visita, allá en 2014 presentando su duodécimo álbum, y esta vez nada menos que con la gira que conmemora el 25 aniversario de su ya mencionado segundo álbum, Images & Words, lanzado en julio del 92. Madrid no estaba entre las ciudades de nuestro país que acogerían a los estadounidenses, pero una ocasión así no podía dejarla pasar. Así pues, el sábado 28 tomamos un bus de buena mañana rumbo a Bilbao. El Bilbao Exhibition Centre de Barakaldo sería el recinto que albergaría el evento.

Cuando veo a Dream Theater me aborda cierto temor por el estado de las cuerdas vocales de James LaBrie, quien desde su intoxicación en 1994 no ha logrado recuperar toda su capacidad vocal, convirtiendo cada show en un juego de ruleta rusa. Ya os adelanto que esta vez estuvo realmente bien. Tampoco le he visto demasiadas veces, una con DT presentando The Astonishing en París y otra en Holanda participando en The Theater Equation, la ópera de Ayreon; en ambas con un resultado notable.

The Dark Eternal Night” fue la pieza elegida para abrir tan prometedora noche. Las primeras buenas impresiones no se hicieron esperar. Por un lado, el recinto presentó un sonido impecable que se mantuvo en todo momento. Por otro lado nos encontramos ante un LaBrie aparentemente en forma que suavizó mis preocupaciones. El quinteto estadounidense demostró desde el primer instante estar en plenas facultades e hicieron una espectacular interpretación de la conocida canción del Systematic Chaos, que terminó con un peculiar solo Rudess interpreta en su tablet, en lugar de con el Continuum que usaba antaño.

2017-04-29 Dream Theater_BEC_Tom Hagen 06

Avanzaron con “The Bigger Picture”, de su álbum DT12, en mi opinión el único punto débil de setlist de aquella noche. Terminada, LaBrie se marchó del escenario y los cuatro músicos dieron paso a la instrumental “Hell’s Kitchen”, pieza muchas veces olvidada e infravalorada a la sombra de “The Dance of Eternity”, pero se trata de una verdadera joya. Fue una delicia. De igual manera tampoco faltaron canciones como “The Gift of Music” y “Our New World”, de su último trabajo de estudio, The Astonishing, el cual no llegaron a presentar en España durante la pasada gira.

Llegados a este punto, LaBrie introdujo a John Myung, quien realizó un homenaje al mítico bajista de jazz Jaco Pastorius, interpretando su pieza “Portrait of Tracy”. Un instante de recogimiento durante el cual Myung estuvo solo sobre el escenario, iluminado por unos pocos focos que rompían la oscuridad. Los dedos del bajista se movían con una sorprendente velocidad y precisión, ejecutando la melodía llena de armónicos naturales. El solo finalizó encadenando con los arpegios de la intro de As I Am, de su disco Train of Thought, un cañonazo que sacó el lado más agresivo de la banda. De golpe y en mitad de la canción, rompieron en el inconfundible riff de “Enter Sandman” de Metallica, un divertido guiño que fue recibido con aplausos y risas. Cantada la primera estrofa y estribillo de la canción del famoso grupo de thrash metal, regresaron al riff de “As I Am” y concluyeron su tema. De la mano de “Breaking All Illusions” llegó el final del primer set; fue un gran repaso de su discografía, aunque se echó en falta algún tema de OctavariumScenes From a Memory o Six Degrees of Inner Turbulence.

Tras un descanso de veinte minutos las luces volvieron a apagarse y a través de la megafonía del recinto comenzó a sonar un programa de radio que repasaba los mayores hits del año 92, entre los cuales no faltaron bandas como Nirvana o Metallica. A continuación, la voz de un interlocutor presentaba el nuevo single de Dream Theater. En aquel instante, John Petrucci reapareció en el escenario y tocó los arpegios que abren la archiconocida “Pull Me Under”, arrancando vítores y aplausos y cuyo inolvidable estribillo fue coreada por todos los presentes. Un escalofrío me recorrió desde el comienzo de “Another Day”, erizando el vello de mis brazos. Dream Theater sacaron su lado más sensible y emotivo, llegando a provocar el silencioso llanto de algunos de los presentes, quienes se mecían lentamente al ritmo de la canción con los ojos llorosos, algo que se repetiría más veces a lo largo de la noche. Tardé un poco en darme cuenta de que habían bajado un tono a todas las canciones para que LaBrie pudiese llegar con facilidad a las notas agudas. No le culpo, y gracias a ello el resultado fue prácticamente sobresaliente.

Prosiguieron con la interpretación del álbum completo con “Take the Time” o “Surrounded”, mientras a sus espaldas, las luces cambiaban de color proyectando brillos sobre la gran pared que les resguardaba. Y fue entonces cuando llegó uno de los momentos que más esperaba: el turno de “Metropolis pt 1”. Mis ojos iban de un lado a otro, siguiendo las manos de PetrucciMyung o Rudess que se movían a vertiginosas velocidades interpretando las canciones con una precisión infinitesimal, tratando de no perder el menor detalle de tan grandioso tema. Quedé atónito, como si en vez de música estuviesen haciendo magia. En plena sección instrumental se vio interrumpida por un solo de batería donde Mangini hizo alarde de su técnica. Quizá deberían haberlo integrado de otra forma en la canción y no con aquel corte tan brusco.

2017-04-29 Dream Theater_BEC_Tom Hagen 05

Otro de los momentos que más disfruté vino con una soberbia interpretación de “Under a Glass Moon”. Llegados a este punto, James tomó asiento y comenzó a recordar anécdotas sobre la grabación del álbum, en especial la de la primera vez que escucharon el resultado final del disco, junto al padre de Mike Portnoy y bebiendo champán. El breve coloquio dio paso a “Wait for Sleep”, que James y Jordan interpretaron solos sobre el escenario, haciendo nuevamente aflorar las emociones del público, y culminaron el disco con la majestuosa “Learning to Live”.

Pero todos sabíamos que ahí no acababa la noche. Los estadounidenses guardaban un As en la manga para el encore: nada menos que su colosal suite “A Change of Seasons” entera. Veintitrés minutos de perfección que desembocaron en un clímax que parecía inigualable. El recinto entero estalló en aplausos y ovaciones. Los estadounidenses saludaron y se marcharon.

En los últimos años Dream Theater ha generado una importante división de opiniones entre su público, especialmente tras la salida de Portnoy y con sus últimos trabajos de estudio. En un aparente ocaso creativo para muchos, sus interpretaciones en directo tampoco han sido un aliciente, debido a los mencionados frecuentes problemas de voz de LaBrie o a la falta de carisma que se achaca a Mangini sobre el escenario.

Soy amante del progresivo, sí, y me gustan mucho Dream Theater, no obstante nunca he llegado a considerarlos una de mis bandas favoritas del género. Pero cuando las cosas se hacen bien, se dice y punto. Aquella noche Dream Theater estuvieron impresionantes, el setlist fue una maravilla, el sonido impecable y demostraron por qué durante estas décadas han sido considerados poco menos que la banda insignia del metal progresivo a nivel mundial.

Texto: Luis Monge
Fotografía: Tom Hagen