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Publicado el 7/07/2017 por ivan allué

¡CRUCIFIQUEMOS A SHERPA POR EJERCER SU DERECHO A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN!

Desde que Mahou hiciera público el dichoso anuncio en que una banda cobraba su actuación en cervezas, el tema sobre la profesionalización, o no, de los músicos está más que calentito. Al parecer, nos irrita con facilidad leer según qué declaraciones relacionadas con el tema. Recientemente, José Luís Campuzano “Sherpa”, el que fuera vocalista y bajo de BARÓN ROJO, ha dado su opinión al respecto mediante facebook. Sherpa, expone que todos los fines de semana hay garitos en muchas ciudades donde actúan grupos, ya sean profesionales o simplemente toquen como hobby. El músico madrileño, encuentra cierto conflicto en que estos últimos cobren por tocar, habla de intrusismo laboral, sobre todo si poseen cargos bien remunerados; como abogados, ingenieros, pilotos de líneas aéreas… lo que, según él, conlleva que estén quitando la posibilidad de trabajar al verdaderamente profesional. Si alguien con trabajo ajeno a la música quisiera actuar, según su criterio, debería pagar. Y ese canon iría a beneficio del sindicato de profesionales. Sherpa, de hecho, acusa al propio sector musical, achacando la culpa a los mismos profesionales de la música, entre los que se incluye, por no haber sido capaces de organizarse como sindicato.

Bien, esto es lo que yo interpreto tras leer las palabras de Sherpa. No es más que una opinión, bien razonada, de un músico preocupado por la supervivencia de su sector, con la que podría estar de acuerdo o no, pero, en cualquier caso, ¡es solo una OPINIÓN amigos! Evidentemente, el revuelo que se ha organizado ha sido monumental. Titulares como “explosivas declaraciones de Sherpa” no se han hecho de rogar. Ahora bien, por más “pólvora” que haya en las palabras del bajista, nunca debemos perder las maneras al dirigirnos a él virtualmente. A la vez que escribo estas líneas, el post de Sherpa lleva acumulados 241 comentarios, algunos realmente fuera de tono. El gallinero se alborota, efectivamente, como el propio artista advertía al principio del mismo. No es más que una muestra de lo poco tolerantes que somos los humanos. Enseguida nos irritamos, sin parar a pensar que ese texto no es más que, repito, una opinión. Podéis compartirla o no, pero tampoco es necesario desatar tanta ira.

Habitualmente, estamos tan convencidos de que las cosas son de una determinada manera, cuando en realidad puede que no lo sean tanto, que hacemos el más estrepitoso ridículo públicamente en las redes. Tal vez le haya pasado al propio Sherpa en esta ocasión… Sin entrar a opinar en lo que dice el contenido del post, lo que quiero reivindicar con este artículo es, sencillamente, que nos cuesta muchísimo respetar la libertad de expresión y de opinión de los demás. Día sí, día también, acostumbro a ver demasiada pedantería en según qué comentarios públicos. En el medio digital todos somos muy listos… y, además, por desgracia, muchas personas encuentran en la red el medio ideal para expulsar la amargura acumulada y encontrar visibilidad, aunque sea a base de convertirse en verdugo. Esto lo sabemos bien y lo sufrimos los que publicamos en medios digitales. Hay quien necesita descalificar, erosionar la reputación de otros, insultar y publicar falsedades utilizando las redes sociales. Y no lo entiendo amigos. ¿Por qué somos así los humanos? Las redes sociales, se han convertido en el campo de batalla perfecto, no para expresar nuestra disconformidad, cosa que es lícita y alimentaría el debate tras el post de Sherpa, sino para ridiculizar, insultar, ofender y humillar, comportamiento que solo se explica si quien está detrás de estos mensajes necesita vaciar la bilis que le ahoga o consigue sentirse mejor y más importante poniendo el pie en el cuello del otro.

En definitiva, toda esta palabrería para poner sobre la mesa algo evidentísimo: no nos respetamos los unos a los otros. La gente suele interpretar las palabras que los demás escriben, a su manera. Subjetivamente y sin demasiada reflexión posterior. Si no estamos de acuerdo, ¡a la yugular que vamos directos! Si algo nos toca la fibra o nos llama la atención, por el motivo que sea, no nos paramos a recapacitar que tras esas líneas hay un ser humano, que tal vez se haya podido equivocar en algo. ¡Solo pensamos en atacar! En ese sentido, somos de “tecleo fácil”, y creo que nunca hay que actuar en caliente cuando clicamos en la pestaña “comentar”. Y estoy generalizando, no me cabe duda de que hay excepciones. Hay gente por ahí muy educada, que sabe sacar conclusiones más que respetables, aunque no estén de acuerdo en lo que fulanito dice, y que utilizan las redes para debatir; opiniones que siempre serán bienvenidas… En fin amigos, ¡opinemos libremente, pero sin crucificar a la gente ni derramar nuestra bilis a través de comentarios incendiarios! Todos saldremos ganando.

Autor: Ivan Allué